Leyendas camagüeyanas

Según relata René Ibáñez Varona en el artículo: “Frutos maravillosos” publicado en la Revista Bimestre Cubana de julio-diciembre de 1957 en las páginas 215-217, en la Jurisdicción de Puerto Príncipe, en las décadas del 40 y 50 del siglo XIX, aparecieron en la prensa de la época notas acerca de casos curiosos de gigantismo vegetal en el coco, boniato, calabaza, ñame, cebolla y tabaco.

Como las tradiciones son parte consustancial de la cultura popular tradicional, a continuación citamos fragmentos del mencionado artículo, como ejemplos de curiosidades que se pueden presentar en estos tiempos y que animamos a nuestros lectores a comunicarnos para darlas a la luz pública.

…“Los terratenientes rurales ─ aunque habían los urbanos o territoriales─ traían de sus haciendas las carnes saladas para el consumo de su hogar y los frutos menores propios de la Estación. Pero en progreso en su común contigüidad no ceja un instante en su labor, dando motivo a que los agricultores fuesen mejorando sus tierras, empleando el regadío con el propósito de obtener mejores cosechas. Pero dentro de ellas surgió la nota discordante, la nota rara, la nota que sobresa-lía por encima de la tradición, para caer ipso facto en la exageración, en la duda, en la ansia de la prueba o de la comprobación. Porque si se decía que el señor fulano de tal había cosechado un coco indio que pesaba quince arrobas, que tenía una circunferencia de treinta y seis pulgadas longitudinales y treinta transversales, las gentes se reían pues no lo creían. Había pues que ir a la prueba, que era ver el coco en la redacción del periódico El Fanal, en donde se exhibió los primeros días de noviembre de 1845. Pero ese año fue pródigo en fenómenos, pues en el ingenio de don Mateo Rodríguez, en Monte Horno, se cosecharon dos boniatos amarillos, uno que pesaba diez y ocho libras y cuatro onzas y el otro que pesaba diez libras exactas. Cosa increíble ¿verdad lector?. Pero el Lcdo. Dn Manuel de Jesús Arango y Ramírez obtuvo en una de sus haciendas, una calabaza que pesaba dos arrobas y diez y siete libras. Tan asombrosa fue esta noticia que don Manuel de Monteverde y Bello como su compañero don Tomás Pío Betan-court y Sánchez Pereira, que ambos por si mismos venían formando un Museo de Historia Natural, quisiéronla comprar para el mismo. Esta calabaza fue exhibida en el local de la Real Diputación Patriótica, por la cual desfilaron centenares de curiosos.”…

Sobre ñames gigantes:

…”El Lcdo. don Anastasio Arango que era asesor de la Real Intendencia exhibió en la sala de su morada un ñame que pesaba cuarenta y ocho libras.”

…”En el año 1848 don Francisco Miranda y Boza cosechó un ñame que pesaba cuarenta y ocho libras en el sitio de crianza de su propiedad en Sabana Grande. Este ñame fue exhibido en la redacción de La Gaceta, el día 10 de abril de ese año.”

…”En el sitio Las Piedras fue cosechado un ñame que pesaba cincuenta libras. En el año de 1852 el Sr. Conde de Villamar cosechó un ñame que pesaba una arroba y trece libras en una de sus haciendas.”

…”También en una de las muchas fiestas que los principeños daban en el mes de mayo y conocidas por Altares de Cruz, se exhibió un ñame de forma irregular ─ pues no podía ser regular o uniforme ─ que pesaba sesenta y dos libras.”

“También don José Joaquín Varona ─ mi bisabuelo─ cosechó una cebolla que pesaba quince libras en el potrero de su

propiedad en Los Limpios, en la zona del Tínima, la cual exhibió en el zaguán de su morada en la calle San Juan contigua a la sacristía de la iglesia de la Soledad.”

“En el año de 1853 en la vega El Guayabal se cosechó una hoja de tabaco que tenía treinta y dos pulgadas de largo y ocho pulgadas de ancho, a pesar de tener la semilla tres meses de sembrada.”

Sirva la lectura de estos fragmentos para reflexionar acerca de estas curiosidades, que si bien puedan beneficiosas para el consu-mo doméstico por su gran tamaño, deben tener la cualidad de la buena conservación post cosecha como es el caso del ñame, no así en otras especies. Y más allá de la duda nos vale acogernos a la máxima acuñada por la sabiduría de que la excepción confirma la regla.

Seguro de que el tema no se agota, pues acabo de ver en la página 2 del periódico Juventud Rebelde del domingo 26 de abril de 2010, la foto de dos ancianos , Rafael Balado y Xiomara Fonseca que cosecharon en su patio de Marianao, dos tubérculos de ñame de doce y trece kilogramos respectivamente. Pero como vista hace fe, les incluyo la foto.

Invitamos a nuestros lectores a enviarnos información sobre estas curiosidades .

Leyendas camagüeyanas: Frutos maravillosos

Dr. C., Oscar L. Parrado Alvarez, Depto. Agropecuaria, Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz, oscar.parrado@reduc.edu.cu

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