Las plantas que nos visten protegen , alimentan , curan y brindan placer estético .

Por: Oscar L. Parrado Alvarez, Dr. C. Agrícolas, Profesor Titular, Departamento de Educación Agropecuaria, “Catedra Agroecológica Julián Acuña Galé”, Universidad de Camagüey “Ignacio Agramonte Loynaz” , oscar.parrado@reduc.edu.cu

La especie humana aprovecha gran número de plantas – por lo menos 5000 especies con  fines de alimentación, construcción y medicinal, entre otros.

Sin embargo, la investigación agrícola se ha centrado en un número reducido de cultivos básicos ignorando el valor y la utilidad local o regional de otros. Muchas especies denominadas menores o infrautilizadas son importantes en la seguridad alimentaría de los hogares porque aportan vitaminas y micronutrientes a la dieta, se adaptan a condiciones de cultivo difíciles como suelos salinos o áridos, o zonas degradadas o montañosas, y en ocasiones son la única alternativa de cultivo.

Estos cultivos juegan un papel en la vida de los pueblos  del Tercer Mundo y están estrechamente vinculados a la historia y a la identidad cultural de las comunidades que durante siglos los han utilizado y conservado. En la práctica pedagógica muchas veces dejamos pasar oportunidades para el desarrollo de nuestros niños adolescentes, jóvenes y adultos que están a nuestro lado, sencillamente porque la rutina pedagógica nos absorbe y tratamos de uniformarlo todo en el afán del trabajo grupal, para ser “más eficientes”.

La política educacional enfatiza en el tratamiento de las diferencias individuales, del empleo coherente y consecuente del diagnóstico del alumno, de la familia, de la comunidad en su conjunto, sin embargo es necesario cada día enfatizar, persuadir, convencer con hechos que nuevas formas de trabajar son necesarias.

No es posible imaginar un proceso docente educativo sin tener en cuenta el contexto. El maestro debe conocer a profundidad el lugar donde vive, sus orígenes, las familias, la naturaleza que le rodea, la historia etc., en fin la cultura que lo rodea y de la cual es parte consustancial como sujeto,  para socializarla, para explicarla, describirla, para escribirla.

Con las nuevas tecnologías  las posibilidades son enormes. Los recursos fitogenéticos de la comunidad que se encuentran en los sistemas tradicionales de cultivo están representados en la diversidad de cada una de las  especies cultivadas: ají, tomate, batata, yuca, mango, guayaba, coco, aguacate, calabaza, pepino,  etc.

Para ilustrar en esta primera parte de la relación entre recursos fitogenéticos y cultura:

“Mango de hilacha”

Delicia de mermelada

entre cáscara y semilla

en tu corteza amarilla

está la miel concentrada

Te tumbo con la mirada

de tu techo vegetal

y te dejo en el umbral

de mi boca, la piel rota,

porque eres una compota

en su estado natural.

Cfr. Llanes Estrada , Gabriel (2001). Con la décima a cuestas. Poesía. Camagüey. Ed. Ácana, p. 39

Esta es una décima de un poeta camagüeyano, sibanicuense de pura cepa, Gabriel LLanes Estrada, que venera una de las frutas llegadas de la lejana India y que se ha aclimatado con gusto a nuestros patios y potreros. Los mangos de hilacha son un complejo de cultivares que se caracterizan por su tamaño mediano y las fibras que conforman la parte comestible del fruto. El autor describe sus rasgos externos, su calidad gustativa y la forma de comerlos.

Piense en las dificultades que tienen en el aprendizaje y en el orden educativo, los alumnos con los que trabaja, ¿Cómo vincularía entonces la diversidad del mango, la décima como forma de expresión poética, la historia de Cuba, la historia local, la cultura popular tradicional, entre otros elementos para la integración?. Si no tiene respuesta, no se preocupe, continue leyendo esta entrada  y siguientes, si la tiene, comparta su experiencia con  el autor.

Ley 81 . Artículo 133.- Dada la importancia que para la agricultura tienen los recursos genéticos en general y los fitogenéticos en particular, todas las personas naturales y jurídicas están obligadas a su conservación y utilización adecuada, conjugando las formas de conservación “in situ” y “ex situ” y evitando los procesos de erosión genética de las especies económicamente útiles.

Dr. C. Oscar L. Parrado Alvarez, Depto. Educación Agropecuaria Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz, oscar.parrado@reduc.edu.cu

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