Vivir bien o vivir mejor: la sabiduría de nuestros antepasados.

Por: Oscar L. Parrado Alvarez, Dr. C. Agrícolas, Profesor Titular, Departamento de Educación Agropecuaria, “Catedra Agroecológica Julián Acuña Galé”, Universidad de Camagüey “Ignacio Agramonte Loynaz” , oscar.parrado@reduc.edu.cu

A menudo se habla acerca de vivir mejor, ¿Pero realmente conocemos el significado de los que estamos hablando? Para profundizar en el tema traemos a colación la cosmovisión de los pueblos indígenas sudamericanos, muy poco conocida en nuestro país.

En  estos  tiempos  cuando  se  habla  de sostenibilidad , los pueblos indígenas originarios están  trayendo  algo  nuevo  (para  el  mundo moderno) a las mesas de discusión, sobre cómo la humanidad debe vivir de ahora en adelante, ya que el mercado mundial, el crecimiento económico, el corporativismo, el capitalismo y el consumismo, que son producto de un paradigma occidental, son en diverso grado las causas profundas de la grave crisis social, económica y política.

Los paradigmas de vida dominantes perciben al individuo como el único sujeto de derechos y obligaciones,  instituyéndolo  como  el  único referente de vida. Por lo tanto, los sistemas jurídico, educativo, político, económico y social se adecuaron y responden a los derechos y obligaciones meramente individuales.

La visión del capital como valor fundamental del pensamiento occidental generó enormes brechas entre ricos y pobres. Estos referentes de vida han propiciado un escenario de desencuentros y han ido profundizado cada vez más los abismos entre los seres humanos y todo lo que les rodea, llevando a la humanidad a un alto grado de insensibilización. Más allá de lograr “una mejor calidad de vida”, cual fuera la promesa de la modernidad, la humanidad avanza cada día más hacia la infelicidad, la soledad, la discriminación, la enfermedad, el hambre… Y, más allá de lo humano, hacia la destrucción de la Madre Tierra.

En estos tiempos de lucha contra el consumismo y el derroche de recursos en el que está sumergida la humanidad en crisis, es importante escuchar y practicar la herencia de nuestros abuelos: su cosmovisión emergente que pretende reconstituir la armonía y el equilibrio de la vida con la que convivieron nuestros ancestros, y que ahora es la respuesta estructural de los pueblos indígenas originarios: el horizonte del vivir bien o buen vivir.

El 22 de abril del 2009, la Organización de Naciones Unidas (ONU) acogió la iniciativa impulsada por  la  delegación boliviana y declaró a esta fecha el día internacional de la  Madre Tierra, proyectando una nueva conciencia  de  que  no  es  un  planeta solamente, mucho menos materia inerte: es nuestra Madre Tierra (Pachamama). Así se abre una puerta para dejar de hablar de “explotación de recursos” y emerger en el respeto a todo lo que nos da vida y permite el equilibrio natural de todas las formas de existencia para vivir bien. El siguiente paso será promulgar la declaración de los derechos de la Madre Tierra y hacerla vinculante para todos los países.

Según la ideología dominante, todo el mundo quiere vivir mejor y disfrutar de una mejor calidad de vida. De modo general asocia esta calidad de vida al Producto Interior Bruto de cada país Sin embargo, para los pueblos indígenas originarios, la vida no se mide únicamente en función de la economía, pues ellos ven la esencia misma de la vida.

El Vivir Bien está reñido con el lujo, la opulencia y el derroche; está reñido con el consumismo. No trabajar, mentir, robar, someter y explotar al prójimo y atentar contra la naturaleza posiblemente nos permita vivir mejor, pero eso no es Vivir Bien, no es una vida armónica entre el hombre y la naturaleza. En las comunidades indígenas no se quiere que nadie viva mejor, ya que eso es aceptar que unos estén mejor a cambio de que los otros, vivan mal.

Estar mejor unos y ver a otros que están peor no es Vivir Bien. Se quiere que todos podamos vivir bien,  lograr relaciones armónicas entre todos los pueblos.

La identidad está relacionada con el Vivir Bien. En el Vivir Bien, todos y todas disfrutamos plenamente una vida basada en valores que han resistido por más de 500 años. Estos valores, estos principios, son la identidad que nos han legado nuestros abuelos, la armonía y la complementariedad en nuestras familias y en nuestras comunidades con la naturaleza y el cosmos, más la convivencia por medio del consenso diario entre todos y todo en nuestras comunidades y la sociedad entera.

La armonía y el equilibrio están relacionados con el vivir bien, la complementariedad está relacionada con el vivir bien, el consenso está relacionado con el vivir bien. Al otro lado está la dignidad, la justicia, la libertad y la democracia, o sea la dignidad está relacionada con el vivir mejor, la justicia está relacionada con el vivir mejor, la libertad está relacionada con el vivir mejor, la democracia está relacionada con el vivir mejor.

Todos, todos nos complementamos. Cada piedra, cada animal, cada flor, cada estrella, cada árbol y su fruto, cada ser humano, somos un solo cuerpo, estamos unidos a todas las otras partes o expresiones de la realidad.

Dr. C. Oscar L. Parrado Alvarez, Depto. Educación Agropecuaria Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz, oscar.parrado@reduc.edu.cu

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