Organopónico Universitario sigue adelante

 
Cátedra Agroecológica”Julián Acuña Galé”
Dr. C. Oscar L. Parrado Alvarez 
Nuestro Organopónico Universitario sigue adelante.
Cierra el año a todo tren en el organopónico de la Universidad de Camagūey con sus primeras producciones de acelga, cebollino y lechuga.
Es el resultado del trabajo mancomunado de la Facultad de Ciencias Agropecuarias con el resto de las áreas de la universidad, que en jornadas dominicales de trabajo voluntario , encabezadas por nuestro rector Dr. Santiago Lajes Choy han demostrado que frente a las dificultades , Si Se Puede.
Por delante queda mucho por hacer para que este espacio docente, productivo, investigativo y extensionista, alcance el reconocimiento a la Excelencia en el movimiento de la Agricultura Urbana Suburbana y Familiar.
El trabajo realizado también muestra la favorable integración de la universidad con el Ministerio de la Agricultura, que vislumbra sus potencialidades en la formación de la fuerza técnica que requiere.
En estos finales de 2020, nos aprestamos para en el 2021 ser un digno ejemplo del cumplimiento del Plan de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional.
Seguimos en la batalla.
 
 

Hacia un enfoque sistémico de la ganadería. Vigencia del pensamiento de Fidel. A 59 años de los primeros 200 campesinos graduados como inseminadores.

Dr. C. Oscar L. Parrado Alvarez, Cátedra Agroecológica “Julián Acuña Galé”
 
 
 
 
El pensamiento vigente de Fidel sobre la ganadería y la inseminación artificial nos revela la solución a problemas actuales de la alimentación de la población cubana. El papel de la genética en la producción animal, producir alimento animal, utilizar racionalmente las tierras cultivables, la necesidad de la capacitación, aprovechar la caña, elevar el índice de natalidad, en fin , la necesidad de  aplicar un enfoque de sistema para la producción de leche y carne.
Recomendamos a los productores e investigadores revisitar este importante discurso, debatir y reflexionar para transformar   nuestro desempeño  ya sea en la finca, la empresa, la universidad, el centro de investigación, los comercializadores , los consumidores en fin la sociedad.
Vale entonces resaltar algunos fragmentos ilustrativos:
“El renglón de la economía nacional —óiganlo bien— donde tiene un porvenir más inmediato el país y una de las posibilidades de desarrollos mayores, es la ganadería; el artículo que más falta en el mundo no es el azúcar, no es el café.  El artículo que más falta en el mundo es la carne.  Y a medida que los pueblos desarrollan su economía y tienen más ingresos, es cada vez mayor la demanda de carne en el mundo.  Ya no se trata solo de satisfacer nuestras necesidades —que tenemos que lograrlo rápidamente—; se trata de desarrollar un renglón de la economía, que tiene posibilidades de exportación fantásticas; más que la caña y más que otros muchos renglones, que cualquier otro renglón de la agricultura.”
 
“Claro que para eso es necesario aquí aprovechar hasta el último “pedacitico” de tierra para la producción, que todo lo que no esté sembrado de caña, o de arroz, o de algodón, o de los distintos cultivos, viandas, en fin, todo lo que no esté sembrado, esté sembrado por lo menos de pasto, o de forraje, o de alimento para el ganado.
Pero es más:  no solo hay que aprovechar toda la tierra sembrada de pasto, sino la tierra que está sembrada de caña se aprovecha.  ¿Por qué?  Utilizando el cogollo en la época de zafra, ensilándolo; en ese camino tiene nuestro centro de investigación que trabajar y estar muy al tanto de todos los avances que se han logrado en los primeros ensayos de ensilaje del cogollo.
Además, utilizar la miel.  Y ahí en ese sentido también tienen que trabajar nuestros investigadores para tratar de convertir la miel en carne también.  Pero, además, en el pienso se utiliza el polvo del arroz, la cáscara del cacao, la cáscara del café, en fin, que para alimento del ganado se utiliza no solo la superficie cultivada de pasto, sino que se utilizan complementariamente muchos subproductos de otras superficies que están dedicadas a otras cosas.
Para llegar a este plan gigantesco necesitamos tener por lo menos   5 millones de vacas de cría y un millón y medio de vacas de leche.  Nuestra tierra da para eso.  Todavía vemos infinidad de pedazos de terreno llenos de manigua, marabú, mal cultivados por dondequiera; y ahí mismo, al lado de Cojímar, ahí hay una granja infantil que tiene una producción grande, y eran dos caballerías de tierra al lado de La Habana, completamente abandonadas.
Fíjense por los campos; eso no pasa en ningún lugar de Europa.  En nuestro país, en cambio, hay enormes extensiones de tierra todavía que no están cultivadas.  Y nosotros, lo que no tengamos sembrado de cultivos, de viandas, de arroz, de caña, tenemos que tenerlas sembradas de pasto; y lo que no esté sembrado de pasto hay que sembrarlo de frutales, y donde no se dé frutales se tiene que dar un árbol maderable, y se da; y donde ya no se da nada, se da la casuarina, que también tiene uso de tipo industrial (APLAUSOS).  En una loma pelada, en una loma pelada y seca, pedregosa, se da la casuarina, que tiene también uso industrial.
Nosotros tenemos que saber aprovechar nuestra naturaleza,  y aprovecharla al máximo.  Es decir que nosotros tenemos en nuestras manos una posibilidad, pero lo que hace falta es que la gente la comprenda y la vea.  Ahora bien, ese plan, fantástico plan, prometedor de manera extraordinaria para nuestra economía, no se puede llevar a cabo sin la inseminación artificial (APLAUSOS).  Es decir que solo con el empleo masivo de la inseminación artificial se puede llevar a cabo este plan.
No quiere decir que nosotros vamos a obligar a todo el mundo a que use la inseminación artificial en la ganadería, no; no quiere decir que nosotros, a un guajiro que no crea de ninguna manera, lo vayamos a obligar a inseminar su vaca.  ¡Si quiere tener su vaca soltera, casada, o como quiera tener la vaca, que la tenga! (APLAUSOS.)  ¡Que la case con el toro con que quiera casar la vaca!  (APLAUSOS.)   Lo que decide es la aplicación, en el mayor grado posible, en todas las cooperativas, en todas las granjas y en todas las asociaciones campesinas que ofrezcan condiciones.  No vamos a ir a buscar una vaca al lado del Pico Turquino, cuando tenemos todavía granjas que tienen miles de cabezas de ganado.  El problema está en la aplicación masiva del método allí donde las condiciones lo permitan.
Nosotros tenemos dos o tres problemas; uno, el bajo índice de natalidad, es decir que de cada 100 vacas paren unas 60 todos los años.  Es decir que un millón de vacas paren 600 000 terneros, cuando un millón de vacas en algunos países paren 850 000 terneros.  Lo primero que hay que hacer es elevar el índice de natalidad; lo primero que había que hacer ya lo hemos hecho o lo hemos estado tratando de hacer:  que no se mate una sola vaca.”…Siga leyendo el discurso completo…!!!
 
 

 

Feria Agrobiodiversidad y Alimentación en línea

Dr. C. Oscar L. Parrado Alvarez, Cátedra Agroecológica “Julián Acuña Galé” , oscar.parrado@reduc.edu.cu


 

Promovida y organizada por la Cátedra Agroecológica “Julián Acuña Galé” de la Facultad de Ciencias Agropecuarias. La Feria Agrobiodiversidad y Alimentación en línea, este año se desarrolló como evento con participación internacional (México: la Asociación Culinaria de México Capitulo Suroeste) y Venezuela: Universidad Bolivariana de Venezuela). Se desarrolló entre los días del 11-16 de octubre de 2020.

En este evento se presentaron más de 100 ponencias y contribuciones de los principales centros de investigación del país (INIFAT, INIVIT,EPFIH, ETICA, ETIG) y universidades cubanas y extranjeras: Universidad Central de las Villas, Universidad José Martí de Sancti Spiritus, Universidad de Oriente, Universidad de Holguín Oscar Lucero, Universidad de Ciego de Ávila Máximo Gómez y la Universidad Bolivariana de Venezuela; Grupo Empresarial de Acopio, Casa de la Diversidad Cultural de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey.

En un ambiente de cooperación e intercambio se trataron los temas relacionados con: movimiento de producción comunitaria de alimentos, formación profesional, Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura RFAA ; manejo de la agrobiodiversidad en los agroecosistemas, ; manejo sostenible de tierras; uso de la energía; producción animal; uso de herramientas biotecnológicas en el mejoramiento vegetal y la acuicultura; la alimentación desde sus diferentes aristas antropológicas, nutrición, atención a las discapacidades; las plantas y el enfrentamiento a la Covid-19; los sistemas de producción local de alimentos , la reducción de pérdidas post cosecha   y el autoabastecimiento municipal.

Por los resultados alcanzados y la satisfacción de las instituciones participantes, se ha convocado su desarrollo el año 2021  (octubre 11-16)  como Feria Internacional Agrobiodiversidad y Alimentación en Línea con el coauspicio de centros de investigación e instituciones culturales nacionales y extranjeras. 

Volver a Martí , una necesidad vital

El profesor Armando Bejarano Valdeolla demuestra a sus estudiantes en el área experimental, el riego mediante sifones.(Instituto Tecnológico de la Caña Alvaro Barba Machado, 1971)

 

Dr. C . Oscar L. Parrado Alvarez, Cátedra Agroecológica Julián Acuña Galé, oscar.parrado@reduc.edu.cu

La relevancia y necesidad vital de alcanzar la soberanía y seguridad alimentaria para desarrollarnos a plenitud en medio del cruel y genocida bloqueo, nos hace recurrir una y otra vez al ideario pedagógico martiano, en el que la práctica y la enseñanza científica  ocupan un lugar de privilegio, mirarnos en el espejo de sus enseñanzas, transformar lo que deba transformarse, cambiar revolucionariamente lo que deba ser cambiado.

Los que nos formamos en sus enseñanzas, llevadas a la práctica por nuestro invicto Comandante en Jefe, lo pudimos comprobar en nuestra formación y lo hemos llevado en nuestra obra de formar profesionales durante casi cincuenta años.

No obstante no siempre y en todos los lugares se comprende en su totalidad el papel de la práctica científica  y la investigación en la formación de agricultores, la actividad laboral concentrada de los estudiantes no sustituye la sistemática visita al campo, a los animales, para aprender de la naturaleza en la naturaleza, la mejor aula, el mejor laboratorio es el campo cotidiano, ver crecer las plantas y los animales, se trata de que los estudiantes de agricultura, vivan los procesos que luego van a dirigir, esto no lo sustituyen ni las aulas anexas ni las unidades docentes, se necesita un complemento, el campo de experimentación, cercano a la cotidianidad del estudiante, a su día a día, campo donde surgen las más variadas situaciones que nunca surgirán en un laboratorio o en un aula. Por estas razones recomendamos a lectura de este artículo escrito por nuestro Martí en La América, revista fundada por el para divulgar en nuestros pueblos nuestramericanos los últimos adelantos científicos que nos pusieran a la par del gigante de las siete leguas.

A ustedes, lectores les corresponde la última palabra y la acción transformadora, donde existe un área experimental o campo de demostración tan útil en la labor extensionista, porque vista hace fe, perfeccionarla y donde no existe crearla.  

Nada mejor para vindicar su vida y obra que llevarla a la práctica en nuestra cotidianidad la manera como debe enseñarse la agricultura.  A continuacion el texto que recomendamos…  

  LA MANERA COMO DEBE ENSEÑARSE LA AGRICULTURA

 De La Enciclopedia de la Educación, que comenzó a publicar en Montevideo el Sr. José P. Varela, reproducimos con placer la siguiente porción de un luminoso informe, sobre la enseñanza de la agricultura en las escuelas primarias.

“La enseñanza de la agricultura, para que sea fructífera, debe ser esencialmente experimental y práctica. Las escuelas de agricultura donde no se ha acompañado la práctica a la teoría han dado generalmente malos resultados. Todos los colegios de agricultura bien organizados tienen contiguo al colegio un campo de experimentación y de estudio. En el colegio de agricultura de Michigan, los estudiantes no tan solo trabajan, sino que reciben una remuneración por su trabajo que varía, según el grado de habilidad y contracción desplegados, de dos a siete y medio centésimos por hora. En el de Maryland el trabajo manual es obligatorio, y los estudiantes emplean una parte del día, trabajando en la huerta o en el campo, bajo la dirección del superintendente de la granja, oyendo sus descripciones, comentarios y explicaciones, y fijando su atención en todos los detalles de cada procedimiento agrícola. En el Illinois todos los estudiantes, salvo por enfermedad o inhabilidad física, deben trabajar en la huerta y el manejo de los animales. En la escuela de agricultura de Zurich (Suiza), los alumnos dedican tres horas, durante el verano, a la instrucción, y ocho al trabajo; en invierno, seis horas al trabajo y cuatro a la instrucción.”

La opinión de que la práctica es el único medio de aprender provechosamente la agricultura, es tan general, que no puedo resistir a transcribir lo que dice a ese respecto el ya citado periódico el American Agriculturist.

“Todo joven, dice, querrá saber cómo y dónde podrá aprender a hacerse agricultor. Esta pregunta se nos hace a menudo y en parte se contesta fácilmente. La agricultura es un arte que solo puede aprenderse en la práctica. Un joven aprenderá la labranza con el arado y la rastra, el sembrador y la segadora, con constante y duro trabajo y estricta observación. No puede aprenderla en una oficina, ni en un estudio, ni por medio de libros, ni tampoco sin ellos. Con mucha industria puede hacerse un buen labrador; pero solo por el trabajo mental, estudiando lo que otros han hecho y lo que le es posible hacer, y la naturaleza de los materiales con que trabaja, se hará un verdadero agricultor. El modo de adquirir estos conocimientos es el que no es fácil determinar. Es muy probable que un joven aprenda mucho empleándose con un buen agricultor hasta que sepa el manejo propio de los utensilios de labranza, del ganado y la distribución del trabajo. Un joven  inteligente necesita solo esto agregado al estudio de buenos papeles agrícolas. Si no le es posible emplearse de esta manera y tiene que ser su propio maestro, trate de conseguir una granja que consista principalmente en pastos, dótelas con algunas ovejas, vacas y cerdos, y un par de yeguas, y el primer año, siembre solo una cosecha de maíz, algunas papas y un campo de habas o de porotos. Al mismo tiempo visitará a sus vecinos, verá lo que hacen, no tendrá vergüenza de pedir in formaciones y demostrar que sabe menos que ellos, y así aprenderá de ellos mismos el negocio: ni se desanime tampoco por los primeros contrastes; persevere hasta que venga el éxito. No hay nada en la práctica agrícola más difícil que aprender a clavar un clavo como se debe, un hombre que aprende esto aprenderá lo otro completamente andando el tiempo. Es de esperarse que nuestros colegios de agricultura lleguen al fin a perfeccionar sus sistemas de manera que pueda decirse al joven, o a cualquier otro: id allí, al más próximo o al más conveniente y encontraréis una escuela de agricultura donde aprenderéis en el más corto tiempo y de la manera más completa, lo que se ha de hacer y cómo se ha de hacer. Al presente, con muy pocas excepciones felices, es imposible decir esto“.

Como se ve, los mismos americanos reconocen que sus colegios de agricultura con todos sus perfeccionamientos no responden todavía a lo que de ellos se exige. Y tanto consideran los americanos que los colegios de agricultura en la manera en que generalmente están organizados no responden a esos fines, que la iniciativa particular ha tomado a su cargo el establecimiento de una escuela de agricultura, como puede verse por el siguiente suelto:

“La ineficacia de los esfuerzos hechos para que los colegios de agricultura sean lo que están designados a ser, parece haber inducido a algunos particulares a ensayar algo que responda al fin que esos colegios debieran proponerse. Sabemos que Tomás Judd, un rico labrador de Illinois, ha casi concluido sus arreglos para abrir un colegio agrícola industrial, en el cual los estudios prácticos y científicos estarán abiertos para jóvenes de ambos sexos. Una granja de 160 acres de tierra estará unida al colegio. Se dice que la competencia es la vida de los negocios: esta concluirá también por darla a nuestros colegios agrícolas.”

Si, pues, para el joven que ha madurado su inteligencia y a desarrollado sus facultades en otros estudios preparatorios, la enseñanza agrícola no da resultados, como lo demuestra la experiencia, sino va acompañada de la práctica ¿qué podremos decir de la enseñanza de la agricultura en una escuela primaria?

He dicho anteriormente que en España se ha ordenado la enseñanza de una cartilla agraria en las escuelas y me avancé a declarar que eso era una demostración del poco progreso que parecía haber hecho allí la instrucción primaria. La cartilla agraria de que tengo conocimiento, y que entiendo es la adoptada para las escuelas primarias de España, es una cartilla de D. Alejandro Olivan. La edición que tengo a la vista es de 1875 Nueva aumentada y notablemente para uso de las escuelas. Los capítulos I, II y III vienen con las palabras separadas por sílabas, e impresos con letra gorda, de manera que parece tener la intención de que sean estudiadas por los niños que recién empiezan a leer. Supongo que allí como aquí los niños empiezan a leer a los 6 ó 7 años. Vamos a examinar esta cartilla.

El método que sigue es el catecismal. Ya se sabe que ese método consiste en estudiar de memoria las respuestas, palabras por palabras que el niño comprenda o no lo que dice poco importa, lo esencial es, como dice la advertencia; que grabe en la memoria los preceptos rurales. Si el autor del texto se hubiese preocupado de que el niño comprendiese realmente lo que decía, vería que habría seguido un plan muy defectuoso. Empieza por definiciones y sigue por definiciones cada vez más abstractas. Así define primero lo que es la agricultura, cual es su objeto, cuántas operaciones hay en la agricultura, y si hay reglas o principios generales y especiales. Está bien, supongamos que sean necesarias estas definiciones para dar una idea de lo que se va a prender, lo que dudo: pero, enseguida pregunta qué cosa es la teórica y qué cosa es la práctica o viceversa. A lo que contesta el niño, con todo el aplomo de un sabio, que “las dos se dan la mano” y “se complementan una y otra”, que “la teórica por sí sola no hace más que explicar  y demostrar” y que “la práctica es la repetición de actos, que no pasarán de rutinarios, sin el conocimiento de las causas de donde nacen los hechos o los efectos”. ¿Sabe el niño de 7 años lo que es causa, lo que es efecto, lo que es demostración, lo que es teoría? Es inútil seguir examinando el libro bajo este punto de vista, porque todo el está escrito con el desconocimiento más completo de todo sano principio pedagógico.

Pero, supongamos que el niño comprende lo que dice el libro y que sea capaz de conservar en la memoria los preceptos rurales y de aplicarlos cuando entre en la vida activa. Lo mejor que sería, si eso sucediese, sería olvidarse de esos preceptos y buscar otro libro de agricultura en el cual encontrase indicaciones más completas, menos vagas y, sobre todo menos añejas.

Que las indicaciones que hace el texto son incompletas, y por consiguiente, totalmente inútiles para la aplicación, no puede ponerse en dudas. ¿Cómo se puede dar una idea en ciento cuatro páginas pequeñas de letra muy grande sobre labranza, horticultura, crianza de animales y administración rural? Comprendiéndose en esas indicaciones ideas sobre las plantas, sobre su crecimiento y propagación; sobre las tierras y diversas cualidades; sobre los abonos y sus usos; sobre los utensilios de la labranza y sus ventajas; sobre barbechos y alternativa de cosechas, sobre agricultura extensiva y agricultura intensiva; sobre el cultivo del trigo, del centeno, de la cebada de la avena, del maíz, del mijo, del panizo, de la zahína, del alpiste y del arroz; sobre el cultivo de las legumbres, de las judías, de las habas, de los guisantes, de los garbanzos, de las guijas, del altramuz, de los yeros, de las lentejas y de las arvejas; sobre las raíces alimenticias y sobre los pastos; sobre el cultivo de la vid, del olivo, del lino, del cáñamo, del algodonero, de la rubia, del zumaque, del azafrán, del gualda, de la pita, del nopal, de la caña de azúcar, etc., etc.; sobre la formación de bosques y vergeles; sobre la cría y ceba de animales de corral y cría de las abejas, de los gusanos de seda y de la cochinilla, etc., etc., y etc.

Si son incompletas tienen que ser necesariamente vagas estas indicaciones. Así se dice al niño que la reproducción de yema se hace en las plantas por acodo, por estaca y por barbado; pero no se les dice absolutamente lo que es acodo, ni estaca, ni barbado. Se pregunta al niño tratando del modo de preparar la tierra: “¿Qué profundidad deben llevar las diferentes rejas?” Y el niño contesta: “Las primera han de ser más hondas, y las últimas más someras”. ¿Pero, cuál es esa profundidad? Y sobre todo, ¿Cuál es la ventaja de la labor profunda? ¿Cuáles son los inconvenientes de la labor somera? ¿Qué terrenos conviene labrar profundamente? ¿Cuáles no?-Otra pregunta: ¿Requieren los terrenos igual cantidad de abono?-Respuesta-“De ninguna manera: cada cual pide lo que le hace falta, para la planta precisamente que ha de alimentar”. ¿Pero, qué es lo que le hace falta? ¿Esperará el joven agricultor a que el terreno y la planta se los pidan? ¡A qué llenar la cabeza de los pobres muchachos con tanta palabras que de nada les sirven!

Pero suponiendo que les sirviesen esas indicaciones, que pudiesen utilizarlas más tarde, se encontrarían con un cúmulo de prácticas rurales en la cabeza, algunas de ellas tan retrógradas que ni nuestros canarios las encontrarían aceptables ¿No dice que el trigo se corta con hoz o con guadaña, sin siquiera mencionar la segadora mecánica? ¿No dice que se desgrana el trigo a golpeo en los países lluviosos y en los secos se trilla, que es desgranar y además desmenuzar y aplastar la paja; y que el grano se separa de la paja aventando al aire libre en la era, y en climas llovedizos por medio de aventador bajo techado; sin decir una palabra sobre la máquina trilladora y aventadora? ¿No dice que el arado más conviene para España es el timonero con adiciones, que es algo parecido al arado que usaban aquí nuestros abuelos? Que el vertedera, sin embargo, es mucho mejor. De manera que lo que más conviene para España, por lo pronto, según la cartilla, es el peor arado que se conoce.

¡Y ni menciona siquiera los arados de acero, los arados de dos rejas, los arados a vapor!

 

De suerte que si fuera cierto que el libro este pudiese ser retenido en la memoria por los niños hasta que llegasen a la edad de aplicar sus consejos, tendrían a su disposición el conocimiento de preceptos rurales incompletos, vagos y añejos. Estarán menos adelantados que aquel que se fuera al campo sin saber nada, e hiciera simplemente con sus vecinos los canarios! Y no se quiere que de esta manera los agricultores tomen aversión a todo lo que es estudio? ¿No se ve que para semejante enseñanza es mejor no saber nada?”

 

 

La América. Nueva York, junio de 1883.

 

Acerca de tresbolillos, marcos reales y quincunce…

Por . Dr. C. Oscar L. Parrado Alvarez
                oscar.parrado@reduc.edu.cu

 

La disposición de las plantas en el campo es un asunto muy interesante y de mucha actualidad ahora que se intensifica el interés por los policultivos con el objetivo de incrementar la diversidad en los agroecosistemas. En esta ocasión tratamos acerca de las disposiciones  más utilizadas:  tresbolillo, marco real, marco rectangular y quincuncial a veces confundida con el tresbolillo pues se forma interiormente un triángulo pero en este caso isósceles , pues en el tresbolillo es equilátero.
Ya en el siglo XIX Alvaro Reynoso hace referencia a estas disposiciones en dos  obras:
“Ensayo sobre el cultivo de la caña de azúcar” (segunda edición corregida y aumentada) , publicada en Madrid por la Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneyra en el año 1865, refiere la disposición a tresbolillo para plantar la caña de azúcar.
En el libro “Apuntes acerca de varios cultivos cubanos“, publicada en Madrid por la Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneyra en el año 1867, se refiere al empleo del quincunce o tresbolillo para los naranjos(p.12); tresbolillo en el guayabo (p.32);  trata acerca de la siembra “a hoyo de yuca ” para referirse a la disposición en marco real para este cultivo , aunque recomienda el quincunce o al l  tresbolillo (p.100); en la malanga recomienda al tresbolillo (p.142); cuadro o tresbolillo  en el maíz (p.195).
 A continuación ofrecemos algunos elementos prácticos para su empleo.
Disposición en tresbolillo
Con esta disposición se parte de la conformación de un  triángulo equilátero, en este caso las plantas de una hilera están separadas por la distancia del lado del triángulo y la distancia entre hileras por su altura. Para que comprendas bien este diseño presta atención:
Para calcular la altura en un triángulo equilátero de acuerdo con el Teorema de Pitágoras se emplea la fórmula siguiente: donde la raíz cuadrada de 3 = 1,732       y a= longitud del lado del triángulo equilátero y a/2 es uno de los catetos de la base del triángulo.
Cálculo del número de plantas
  1.  Campo trazado a tresbolillo
N= A/ L2 x 0.866
N= Número de plantas
A= área a sembrar
L2= Lado del triángulo o distancia entre plantas de una hilera elevado al cuadrado
k= coseno de 600 (0.866)
  1. Campo trazado a marco real (Disposición cuadrada) :
N= A/ C2
N= Número de plantas
A= área a sembrar
C= distancia entre hileras
 
  1. Campo trazado a marco rectangular
N= A/ C x n
N= Número de plantas
A= área a sembrar
C= distancia entre hileras
n= distancia entre plantas de una hilera
 
  1. Campo trazado en quincunce o quincuncial:
Quincun|x, -cis:  proviene de quinque unciæ, que significa cinco doceavas partes (u onzas) de una cosa en latín. Quincunx o quincuncio, como se lo conoce en castellano, también era el nombre que recibía una moneda romana que valía cinco onzas de un as y que a menudo contenía el símbolo :·: representado en una de sus caras.
En horticultura  se llama quincunce o quincuncial  la disposición de cinco árboles a partir de un cuadrado donde se coloca uno en cada esquina y el quinto en el medio.

N= A/ (m x n)
N= Número de plantas
A= área a sembrar
m= distancia entre la planta del centro y una de las plantas de las esquinas del cuadrado.
n= lado del cuadrado

 

Para profundizar:

https://www.universoformulas.com/matematicas/geometria/triangulo-equilatero/
http://www.quincunx.es/2012/04/26/%C2%B7-de-quincunce/

A propósito de su natalicio. Alvaro Reynoso Valdés “Notas acerca del cultivo en camellones. Agricultura de los indígenas de Cuba y Haití”

por: Oscar L. Parrado Alvarez, Dr. C. , Profesor Titular , Departamento de Educación Agropecuaria, Cátedra Agroecológica “Julián Acuña Galé”, Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz: oscar.parrado@reduc.edu.cu

La valoración integral de las personalidades destacadas es preciso realizarla desde las distintas facetas de su vida y obra para poder aquilatar su papel en la ciencia y la sociedad en la que se desenvuelven. En este caso se trata de Alvaro Reynoso Valdés (4 de noviembre de 1829 – 11 de agosto de 1888) reconocido por algunos como químico, por otros como agrónomo, desde otras visiones, como el científico con grandes aportes al cultivo de la caña de azúcar y la industria azucarera, y pocas veces mencionado como divulgador de la ciencia agrícola  a partir de sus contribuciones en la prensa de la época, particularmente en el Diario de la Marina.

En estas se trata  acerca de su libro “Notas acerca del cultivo en camellones. Agricultura de los indígenas de Cuba y Haití” publicado en París,  1881 por  el editor Ernesto Leroux  en la Imprenta de A. Lahure,  sita en  la rue Fleurus no. 9.

Nos proponemos dar á[1] luz una nueva edición. notablemente corregida y aumentada de nuestros «Apuntes acerca de varios cubanos. >>

Hemos creído conveniente separar de esa próxima publicación lo que se refiere al cultivo de los tubérculos por los indígenas de Cuba y Haití, porque en ella no podíamos exponer ciertas consideraciones mientras que en la presente forma es posible manifestarlas oportunamente con un fin determinado.

Esperamos que estos estudios serán útiles en la práctica moderna, sirviendo además de documento para escribir la historia agrícola de los indígenas  del Nuevo Mundo. (Reynoso Valdés, 1881)

Con estas palabras inicia su libro de 110 páginas dedicados a profundizar en las prácticas agrícolas de los aborígenes desde una perspectiva antropológica que abarca diversas facetas de la vida de esos grupos, sobre la base de una profunda revisión de la literatura científica de la época.

Esta obra, al igual que otras de Alvaro Reynoso,  es prácticamente desconocida por los estudiosos de las ciencias agrícolas cubanas, pues son casi nulas las referencias a la misma en la literatura científica y los libros de texto de los diferentes niveles de enseñanza del siglo XX y XXI, lo que implica limitaciones en la aplicación del método histórico, dado tal vez por la presión de las publicaciones científicas que exigen 60% o más de referencias de los últimos 5 años, o por las consecuencias nefastas del reduccionismo positivista en la ciencia y  la dicotomía entre ciencias sociales y naturales, que hacen del predominio tecnológico a ultranza su esencia y en el peor de los casos la negación mecánica del pasado que nada tiene que ver con la aplicación consecuente del método científico.

Este libro de Alvaro Reynoso es un ejemplo de cómo desde una visión antropológica se pueden articular estas aristas en el tratamiento de  la agricultura.

El cultivo en caballones es tratado con toda profundidad, desde sus raíces en la agricultura árabe, véase el término almanta empleado en la literatura de la época para denominar el cultivo en surcos.

Reynoso relaciona el aporque y el riego con el cultivo en caballones, camellones, caballetes, almorrones  o almantas acofradas, en dependencia de las características del suelo, las exigencias del cultivo y la época en que se desarrolla, pero la recomienda en particular para especies que producen tubérculos, bulbos o raíces tuberosas.

“Como regla y aplicación útil, de un modo general, se deben  cultivar en almantas acofradas todas aquellas plantas que dan origen á formaciones tuberóideas, las que producen tubérculos propiamente dichos ó raíces tuberculosas y los bulbos propiamente dichos” (Reynoso Valdés, 1881, pág. 6).

Ejemplifica y profundiza acerca del cultivo en camellones con el cultivo del nabo en Escocia y de la remolacha azucarera en Europa, su relación con el abonado de los terrenos mediante la incorporación de la materia orgánica al terreno durante las labores de preparación de suelos, citando diversas fuentes de la época  y  el cultivo del maíz en montones por los aborígenes  en Norteamérica  (Canadá, La Florida  y México) y Sudamérica (Brasil) como introducción a la agricultura caribeña.

Al respecto incluye textos de una obra de extraordinario valor para todos aquellos que estudian la agricultura y que a la par de su valor, se halla su escaso conocimiento, se trata de la Historia Natural de las Indias, islas y Tierra Firme del mar Océano escrita por el capitán Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés y publicada por la Real Academia de la Historia  en Madrid 1851-1855.

Reynoso transcribe aspectos relevantes de la morfología, exigencias ecológicas, variedades,  formas de propagar, cultivar y utilizar, cultivos tales como el maíz, la yuca, el boniato y el ñame , que deben ser de obligada lectura por aquellos que se dedican a la docencia o investigación de las mismas, para evitar descubrir lo ya descubierto.

En el caso de la yuca y el boniato recomienda a los agricultores de la época el cultivo en camellones preferentemente al “cultivo llano”, retomando la experiencia aborigen del cultivo en “montones”,  lo que el camellón serían  montones continuos  levantados con arados de  doble vertedera. Previo a la plantación de la yuca recomienda el remojado de la estacas por 24 horas.

Estas ideas son actualmente vigentes en la práctica agrícola, pues son esencias que soportan el paso del tiempo, por estas razones no debe ser obviada la obra de Reynoso cuando desde la enseñanza o la práctica agrícola, siendo momentos importantes para hacer valer la vida y obra de este relevante científico cubano.

En el libro una de las secciones más interesantes es la de Notas parte importante  del libro (Reynoso Valdés, 1881, págs. 65-111), donde polemiza y discute con amplitud  las opiniones de los más variados autores sobre temas como la introducción de la caña de azúcar en el Nuevo Mundo por Cristóbal Colón que según la consulta a diversas fuentes ubica  entre el 11 de diciembre 1493 y 12 de marzo de 1494, así como las utiliza para profundizar en los temas que trata.

Reynoso en su Nota 27,  en época muy temprana aclara la polémica acerca de la especie denominada “aje” por Colón es el boniato, aclarando la confusión del Almirante entre la yuca, el boniato y el africano ñame (Reynoso Valdés, 1881, pág. 42 y 83).

Hace referencia en su  Nota 35: al origen sudamericano y específicamente brasileño de la yuca basado en el criterio de Moreau de Jonnes (Bull. Soc. Nat. Ferrasac, t. V (1825), páginas 434-435) el que “supone que el Brasil es la verdadera patria de la yuca, porque allí existen mayor  número variedades”,  Reynoso no comparte el criterio absoluto de Moreau acerca de que el número de variedades sea el que determine el lugar de origen pues en el caso del maíz esto no se cumple porque el mayor número de variedades se encuentran en Estados Unidos y el maíz es no es originario de este país, aclara además que los nombres vernáculos de las variedades no son fiables para determinar su número pues pueden designar a variedades iguales o diferentes. Estos criterios de Reynoso se adelantan a las teorías de los centros primarios y secundarios de origen de las plantas cultivadas.

En esta misma nota acerca de la yuca informa sobre una plaga importante, que probablemente es la “primavera de la yuca” y el Apanteles americanus,  himenóptero que actúa como control biológico de la Primavera de la yuca (Erynnis ello).

La yuca en Cuba fue atacada en tiempos pasados por un insecto que produjo los mayores desastres (Sobre los insectos que destruyen al arbusto llamado yuca por Miguel Esquivel; Mem. De la Soc. Econ. No. 41, distribuido en 1º de mayo de 1825, pág, 43-48)

Nosotros, aunque muy ligeramente hemos tenido ocasión de observar en la yuca un verdadero gusano de seda, hecho que nos proponemos estudiar con más cuidado” (Reynoso Valdés, 1881, pág. 99).

Esta obra de la que se dispone en formato digital, debe ser objeto de estudio por parte de todas aquellas personas interesadas en el estudio y la investigación de la agricultura cubana, por ser una fuente que abarca referencias importantes relacionadas con la agricultura y particularmente devela el método científico utilizado por Alvaro Reynoso por una parte y su estilo ameno para divulgar la ciencia por la otra.

Referencias

Reynoso Valdés, A. (1881). Notas acerca del cultivo en camellones. Agricultura de los indígenas de Cuba y Haití . París: Ernesto Leroux, Imprenta de A. Lahure.

[1] Se respeta la ortografía original

Martí y la conservación de los suelos. “A los agricultores Rastrillo Pulverizador de “ACMÉ” un rastrillo excelente”

Autoretrato

Por: Oscar L. Parrado Alvarez, Dr. C. Profesor Titular, Departamento de Educación Agropecuaria, Cátedra Agroecológica “Julián Acuña Galé” ,  Universidad Ignacio Agramonte Loynaz:   oparrado@reduc.edu.cu

 La vigencia del pensamiento martiano en la vida cotidiana siempre nos asombra y estimula, esto se confirma en la medida que profundizamos en el estudio de su vida y obra, particularmente en una actividad tan necesaria para la supervivencia humana como la agricultura en estos tiempos tormentosos marcados por la influencia negativa del hombre sobre la naturaleza, Martí nos ofrece claves para la solución de los problemas que nos aquejan, con sus profundas reflexiones sobre estos temas que constituyen un manantial de flujo permanente.

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Feria Agrobiodiversidad y Alimentación 2018

La Cátedra Agroecológica “Julián Acuña Galé” de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz, el Ministerio de Educación,  Ministerio de la Agricultura, la Filial Provincial de la ACTAF, ACPA,  Asociación Culinaria de Camagüey,  Labiofam, Granja Urbana, Estación Territorial de Granos, Estación Territorial de la Caña de Azúcar,  Estación Viandas Tropicales, Estación de Pastos y Forrajes,  la UEB de Semillas y la ANAP. Con  el objetivo de estimular el uso sostenible y conservación de la agrobiodiversidad como sostén de la soberanía y seguridad alimentaria.  En el marco del 60 Aniversario de la Revolución Cubana , el 101 de la Revolución de Octubre y las actividades por el Día Mundial de la Alimentación.

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Sobre la agricultura en el Camagüey del siglo XIX. Las zonas de cultivo en 1873

A propósito de la batalla que se libra para el autoabastecimiento municipal  , la Cátedra Agroecológica Julián Acuña Galé, comparte con los lectores el  “Croquis de las Zonas de cultivo de Puerto Príncipe”, que fuera elaborado en 1873 por un autor desconocido y forma parte de los fondos del Archivo Nacional en la sección de Mapas.

En dicho croquis se ubican las fincas, fuertes de las tropas españolas, caminos carreteros, caminos de herradura, líneas férreas, ríos y veredas. Son impresionantes los grandes cambios ocurridos en la ciudad, así como como los topónimos que se mantienen, como la existencia de la conocida finca Taburete y la existencia en esa fecha de la Finca de Los Muñecos donde en 1916 de construyó la Granja Escuela Gaspar Betancourt Cisneros , hoy Instituto Politécnico “Álvaro Barba Machado”. Resulta interesante conocer que la ciudad estaba rodeada por 10 fuertes militares.

Mucho ha cambiado el territorio del municipio que alberga al 42% de la población de la provincia de aproximadamente 700 000 habitantes  y es la tercera ciudad del país.

Croquis de la Zona de Cultivo de Puerto Príncipe (1873)