Yucas para casabe en Vilató, Sierra de Cubitas, Camagüey.

Por: Oscar L. Parrado Alvarez, Dr. C. Agrícolas, Profesor Titular, Departamento de Educación Agropecuaria, “Catedra Agroecológica Julián Acuña Galé”, Universidad de Camagüey “Ignacio Agramonte Loynaz” , oscar.parrado@reduc.edu.cu

Cultivar de yuca: Agria, Vilató, Sierra de Cubitas, Camagüey, Cuba
Cultivar de yuca: Agria, Vilató, Sierra de Cubitas, Camagüey, Cuba
Cultivar de yuca: Punta -espada, Vilató , Sierra de Cubitas, Camagüey, Cuba
Cultivar de yuca: Punta -espada, Vilató , Sierra de Cubitas, Camagüey, Cuba
Cultivar de yuca Alpargata, Vilató , Sierra de Cubitas, Camagüey , Cuba
Cultivar de yuca Alpargata, Vilató , Sierra de Cubitas, Camagüey , Cuba

La yuca, es una especie muy relacionada con  nuestra  identidad. En la yuca existen las “señoritas”, señora ponga la mesa, agria, amarilla, prieta, enana, palinegra, punta espada, orientala, quintalera, alpargata y habanera . empleadas para la fabricación del casabe en la zona de Vilató en la Sierra de Cubitas y que son propias de la zona casabera más importante del centro oriente cubano y por que no, de Cuba de la que hay referencias en fuentes del siglo XIX  .

“Cubitas Arriba ó tan solo Cubitas, llamado también barrio de las Cocinas que es el único que está al otro lado de la sierra, o sea en la vertiente septentrional, y el más moderno de todos. Estos caseríos no son otra cosa que las casas de estancia destinadas, casi con exclusión de otros cultivos al de la yuca agria para la elaboración del casabe y del almidón en una escala mucho mayor que en ningún otro punto de la isla. Así es, que su valor se calcula por tablas de yuca, como el de los ingenios por sus cañaverales. Estas estancias se hallan algunas á dos leguas, y otras á menos distancia de los barrios á que corresponden, y de los cuales los separan las asperezas de la sierra. Las hay de 20 y aún de 30 000 cangres de yucas que cuidan y cultivan de 6 a 12 negros que tienen su residencia en bohíos de esta parte, excepto en la época de rayar y prensar la yuca”.

Cfr. Pezuela, Jacobo de la. (1863). Diccionario geográfico, estadístico e histórico de la Isla de Cuba. Tomo II. Madrid. Imprenta del Banco Industrial y Mercantil p. 219

“En  tierradentro es el lugar clásico de su fabricación y consumo: en la parte occidental el afamado es el de Guanabacoa mui inferior al de Puerto Príncipe” (Se respeta la ortografía original).

Cfr. Pichardo, Esteban (1875). Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas. Habana. Imprenta “El Trabajo”.

Por otra parte Pezuela refiere la existencia en  la Jurisdicción de Puerto Príncipe de 54 casaberías.

Cfr. Pezuela, Jacobo de la. (1863). Diccionario geográfico, estadístico e histórico de la Isla de Cuba. Tomo II. Madrid. Imprenta del Banco Industrial y Mercantil p. 219

Por otra parte Pezuela refiere la existencia en  la Jurisdicción de Puerto Príncipe de 54 casaberías.

Cfr. Pezuela, Jacobo de la. (1866). Diccionario geográfico, estadístico e histórico de la Isla de Cuba. Tomo IV. Madrid. Imprenta del Banco Industrial y Mercantil p. 208

En visitas a esta localidad enclavada en la Sierra de Cubitas, en el año 1993, en pleno Período Especial obtuvimos una valiosa  información acerca de la producción de casabe, de mucha utilidad para que se reconozca el trabajo de estos cubiteños que hacen vivir la identidad y la cultura   popular  tradicional vinculada a la conservación de los recursos fitogenéticos , en esta caso particular de la yuca. Entre los entrevistados se encontraban   Evangelio   Ramírez López, Pedro García Rondón, Fausto Valdés, Anselmo Ramírez, Crescencio Valdés Ramírez, y Roberto Alfonso, ellos nos dieron a conocer aspectos relevantes como la agrotecnia de la yuca, el proceso de elaboración y el rendimiento de casabe y almidón de los cultivares de yuca utilizados a ese fin,  entre otros aspectos interesantes que trataremos en próximas entradas.

Es necesario que la escuela como institución encargada de conservar la cultura ,  trabaje en el rescate de las variedades locales de especies de origen americano tales como el ají, yuca, boniato, calabaza, tomate etc. No solo desde el punto de vista del recurso en sí,  sino de la cultura asociada a su empleo.

Visión de futuro de Fidel: La ecología humana

Por: Oscar L. Parrado Alvarez, Dr. C. Agrícolas, Profesor Titular, Departamento de Educación Agropecuaria, “Catedra Agroecológica Julián Acuña Galé”, Universidad de Camagüey “Ignacio Agramonte Loynaz” , oscar.parrado@reduc.edu.cu

Cada día nos sorprende  la anticipación y vigencia del pensamiento de Fidel Castro Ruz, en este caso se trata de las palabras pronunciadas en el Colegio Médico Nacional el 8 de diciembre de 1964 en ocasión de la inauguración de un ciclo de conferencias que desarrollaría el sabio francés André Voisin. En estos días de debate acerca de la construcción del socialismo próspero y sostenible no dejar de estar presentes interrogantes acerca de la soberanía y seguridad alimentaria, el papel de la higiene en la preservación de la salud, la inocuidad de los alimentos, las principales causas de muerte, la natalidad, el envejecimiento y otros temas, por tanto es atinado revisitar este discurso del que ofrecemos un fragmento para motivar a nuestros lectores, hacia la reflexión y la transformación:

“Pero el profesor Voisin tiene un tercer libro, segundo en la serie, que es “Suelo, hierba, cáncer”. Se puede decir que este es un libro para agricultores, pero más todavía es un libro para médicos.

Y aquí viene uno de los aspectos más interesantes, que a nosotros más nos ha llamado la atención de la obra científica del profesor Voisin, y es el aspecto humano de sus investigaciones científicas, y el aporte de un punto de vista que es enteramente nuevo. Es enteramente nuevo para nosotros, desde luego, pero no solo es enteramente nuevo para nosotros, es enteramente nuevo para todo el mundo; es un punto de vista enteramente nuevo.

Y puede decirse que el profesor Voisin además de un científico es un apóstol del hombre, un apóstol de la salud del hombre, y sobre todo un apóstol de la medicina preventiva.

Hay cosas en ese libro que, para quien no haya meditado nunca sobre ese problema, resultan verdaderamente nuevas, verdaderamente increíbles y, en algunas ocasiones, traumatizantes. Ese libro analiza la influencia del suelo sobre el hombre a través de los animales y a través de las plantas. Y nos permite ver la estrecha relación, la extraordinaria relación que hay entre la salud humana y el suelo donde se producen los alimentos del hombre, entre la salud humana y las técnicas que se aplican para producir los alimentos del hombre.

El título de esa obra “Suelo, hierba, cáncer” es un título sugestivo, sugestivo. Porque hay ya una serie de enfermedades que se conocen y que se ha podido comprobar que dependen de la alimentación y de las condiciones en que se produce esa alimentación, y posiblemente quede mucho por investigar en ese sentido.

Nosotros hemos obsequiado una serie de esos libros a médicos, a estudiantes de medicina, y, en general, veo que despiertan un interés muy grande.

Y esta concepción del profesor Voisin de la importancia del suelo, de las técnicas de cultivo en la alimentación humana, es lo que le ha permitido a él elaborar una idea nueva, revolucionaria, que él defiende con mucho énfasis. Y es la necesidad de la relación más estrecha entre los agricultores y los médicos.

Posiblemente a alguien que le hubiesen dicho hace algún tiempo aquí que existía una gran relación entre la escuela de agronomía y la escuela de medicina le habría sorprendido: le habría parecido que prácticamente la escuela de’ agronomía no tenía nada que ver con la escuela de medicina —y como el profesor Landa está mirando muy serio, pienso que posiblemente sea que él cree que yo me he olvidado de la veterinaria—, en realidad, se puede decir entre las ciencias agropecuarias y la medicina.

El profesor Voisin es partidario, incluso —y nos la sugiere a nosotros—, de la idea de organizar en nuestra universidad lo que pudiera llamarse la Facultad de Ecología Humana. En la esencia, se dedicaría al estudio de la influencia del medio, de la influencia del ambiente en la salud humana.

En realidad, a pesar de que cada ciencia tiende hoy a la especialización, sin duda de ninguna clase la medicina y la agricultura están llamadas a tener una relación cada vez más estrecha.

Nosotros, cuando organizamos las primeras escuelas de suelos y fertilizantes, les decíamos a algunos compañeros que en el futuro la medicina y la agricultura se encontrarían en el suelo. También se puede decir que la agricultura y la medicina se encontrarían en la bioquímica.

Esa relación entre la agricultura y la medicina tiene que ver también con un concepto de la medicina distinto al que tradicionalmente conocemos. Tradicionalmente se tiene un concepto terapéutico de la medicina. Y este concepto está relacionado más bien —la idea del profesor Voisin— con la medicina preventiva.

El profesor Voisin dice que nosotros debemos avanzar extraordinariamente en la medicina preventiva, puesto que podemos trabajar sin las interferencias de factores de carácter comercial o de carácter mercantil, en lo que se refiere a la salud. Esto quiere decir que nosotros tenemos la posibilidad de desarrollar una medicina que impida que el hombre vaya a los hospitales; no curar al hombre en los hospitales, sino impedir que el hombre tenga que ir a los hospitales.”

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Curiosidades poéticas

Por: Oscar L. Parrado Alvarez, Dr. C. Agrícolas, Profesor Titular, Departamento de Educación Agropecuaria, “Catedra Agroecológica Julián Acuña Galé”, Universidad de Camagüey “Ignacio Agramonte Loynaz” , oscar.parrado@reduc.edu.cu

Del puño y letra de Francisco Pobeda, brotó este poema, en el que aparecen un poco más de un centenar de especies vegetales. No en balde su autor fue sabanero, peón de ganado, actor dramático, capitán de partido pedáneo, maestro primario y empleado de ingenios y cafetales   . Dejamos al lector cuantificar las especies en el poema…

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Naturaleza y cultura. El árbol como símbolo.

El árbol es el símbolo de la vida en perpetua evolución, en ascensión hacia el cielo, evoca todo el simbolismo de la verticalidad: así el árbol de Leonardo da Vinci. Por otra parte, sirve también para simbolizar el carácter cíclico de la evolución cósmica: muerte y regeneración; los árboles de hoja caduca sobre todo evocan un ciclo, ya que cada año se despojan y se recubren de hojas (algarrobo de olor , Albizia lebbeck. ). Es también símbolo de vida en tanto que intermediario entre el cielo y la tierra, y es incluso algunas veces portador de frutos que dan o prolongan la vida.

El Árbol del Mundo (arbor mundi) es una imagen característica de la conciencia mitológica que encarna la concepción universal del mundo, del que existen variantes (árbol de la vida, árbol del conocimiento, árbol de la fecundidad, árbol de la ascensión entre las más extendidas.

El árbol vincula los tres niveles del cosmos: el subterráneo, por sus raíces hurgando en las profundidades donde se hunden; la superficie de la tierra, por su tronco y sus primeras ramas; las alturas, por sus ramas superiores y su cima, atraídas por la luz del cielo. Reptiles se arrastran entre sus raíces; aves vuelan por su ramaje: pone en relación el mundo ctónico y el mundo uránico. Reúne todos los elementos: el agua circula con su savia, la tierra se integra a su cuerpo por sus raíces, el aire alimenta sus hojas, el fuego surge de su frotamiento.

El árbol presenta seguridad sobre un plano espiritual, en el sentido de la manifestación. El árbol es además protector en razón de su sombra. el árbol es un símbolo femenino porque surge de la tierra madre, sufre transformaciones y produce frutos.

El árbol es símbolo de ciencia y sobre la madera han sido grabados los textos célticos antiguos. El árbol es también símbolo de fuerza en algunos vocablos o nombres propios (draucus, drutos) que postulan una etimología indoeuropea.

La poda que en algunas de sus modalidades persigue asegurar la floración y la fructificación, es la imagen misma del sacrificio que asegura la prosperidad colectiva, la bendición del Cielo. Seguir leyendo Naturaleza y cultura. El árbol como símbolo.

Imprescindibles: Francisco Javier Balmaseda Julién

Remedios, Las Villas, 31.3.1823-La Habana, 17.2.1907).        

Tempranamente escribió sus primeros versos y una obra titulada Eduardo el jugador (1835), representada en el teatro de su pueblo natal. Por esos años comenzó a colaborar en el Faro Industrial de La Habana. En 1857 tuvo que abandonar Remedios y se trasladó a la capital. Aquí trabajó, con Francisco de Frías y Jacott, en la Sociedad Económica de Amigos del País, en la dirección del Liceo de La Habana y como colaborador en La Idea, Cuba Literaria y El Liceo de La Habana. Volvió a Remedios y fundó una biblioteca pública (1863), desempeñó la alcaldía y dirigió El Heraldo, El Pensamiento y La Alborada. Colaboró en el Boletín de Remedios. Se dedicó a la construcción de muelles y almacenes en Cayo Francés. Complicado en la revolución de 1868, fue detenido y enviado directamente a La Cabaña y más tarde a Fernando Poo (1869). Logró escapar de la cárcel y se trasladó a Nueva York. Pasó luego a Colombia y adquirió su ciudadanía. Continuó sus estudios agrícolas y ocupó el cargo de Ministro Plenipotenciario de Colombia en Madrid. Regresó a Cuba al finalizar la guerra en 1878. En 1894 volvió a Colombia. Vino de nuevo a Cuba, ya definitivamente, en 1898. Caballero de la Orden del Mérito Agrícola de Francia por su trabajo titulado Higiene pública en la isla de Cuba. Durante sus últimos años fue colaborador de El Mundo. Es autor de varias comedias (La noche buena, Los celos con desdén se curan, Ya no me caso, El enamorado sin dinero, etcétera), de novelas, de un Tratado de Derecho de Gentes y de varias obras agronómicas y de economía política. Seguir leyendo Imprescindibles: Francisco Javier Balmaseda Julién

Homenaje a Lezama

Es inseparable la agrobiodiversidad de la cultura, pues las especies cultivadas son una síntesis cultural.

La obra de José Lezama Lima , es pródiga en referencias a las especies vegetales. En su texto Corona de las frutas, publicado en : Lunes de Revolución. La Habana, el de diciembre 21, 1959 nos recrea las frutas tropicales con su excelente prosa poética:

“En un trópico que no es el nuestro, el de Pablo y Virginia, el crecimiento de un árbol es la marca de una ausencia. En el nuestro, el árbol frutal forma parte de la casa, más que del bosque. Forma plena la de la fruta, es la primera lección de clásica alegría. Es un envío de lo irreal, de una naturaleza que se muestra sabia, con un orden de caridad, indescifrable, que nos obliga a ensancharnos.”

“En la clasificación arbitraria de nuestras frutas, las hay en las que predomina la pasta lunar, con líquido azucarado, como caimitos, con sus ribetes de monseñorato, o la derramada guanábana. Las hay con el mismo líquido aljofarado labrando la tierra, como el mamey, que atolondra al extranjero, brindándole por el color un infierno cordialísimo.”

 

Palabras previas

Bienvenidos a este blog. En este espacio para compartir y transformar hacia la sostenibilidad, esperamos la presencia de todos aquellos que con una visión sistémica e integradora sean capaces de romper las dicotomías entre la teoría y la práctica, el conocimiento empírico espontáneo y el conocimiento científico, el sujeto y el objeto, ciencias naturales y las ciencias sociales entre otras muchas que nos legó el paradigma positivista.

Esperamos  que contribuya a un  mundo  más justo, diverso, solidario, próspero y  sostenible. Un mundo de paz para todos.