A propósito de su natalicio. Alvaro Reynoso Valdés “Notas acerca del cultivo en camellones. Agricultura de los indígenas de Cuba y Haití”

por: Oscar L. Parrado Alvarez, Dr. C. , Profesor Titular , Departamento de Educación Agropecuaria, Cátedra Agroecológica “Julián Acuña Galé”, Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz: oscar.parrado@reduc.edu.cu

La valoración integral de las personalidades destacadas es preciso realizarla desde las distintas facetas de su vida y obra para poder aquilatar su papel en la ciencia y la sociedad en la que se desenvuelven. En este caso se trata de Alvaro Reynoso Valdés (4 de noviembre de 1829 – 11 de agosto de 1888) reconocido por algunos como químico, por otros como agrónomo, desde otras visiones, como el científico con grandes aportes al cultivo de la caña de azúcar y la industria azucarera, y pocas veces mencionado como divulgador de la ciencia agrícola  a partir de sus contribuciones en la prensa de la época, particularmente en el Diario de la Marina.

En estas se trata  acerca de su libro “Notas acerca del cultivo en camellones. Agricultura de los indígenas de Cuba y Haití” publicado en París,  1881 por  el editor Ernesto Leroux  en la Imprenta de A. Lahure,  sita en  la rue Fleurus no. 9.

Nos proponemos dar á[1] luz una nueva edición. notablemente corregida y aumentada de nuestros «Apuntes acerca de varios cubanos. >>

Hemos creído conveniente separar de esa próxima publicación lo que se refiere al cultivo de los tubérculos por los indígenas de Cuba y Haití, porque en ella no podíamos exponer ciertas consideraciones mientras que en la presente forma es posible manifestarlas oportunamente con un fin determinado.

Esperamos que estos estudios serán útiles en la práctica moderna, sirviendo además de documento para escribir la historia agrícola de los indígenas  del Nuevo Mundo. (Reynoso Valdés, 1881)

Con estas palabras inicia su libro de 110 páginas dedicados a profundizar en las prácticas agrícolas de los aborígenes desde una perspectiva antropológica que abarca diversas facetas de la vida de esos grupos, sobre la base de una profunda revisión de la literatura científica de la época.

Esta obra, al igual que otras de Alvaro Reynoso,  es prácticamente desconocida por los estudiosos de las ciencias agrícolas cubanas, pues son casi nulas las referencias a la misma en la literatura científica y los libros de texto de los diferentes niveles de enseñanza del siglo XX y XXI, lo que implica limitaciones en la aplicación del método histórico, dado tal vez por la presión de las publicaciones científicas que exigen 60% o más de referencias de los últimos 5 años, o por las consecuencias nefastas del reduccionismo positivista en la ciencia y  la dicotomía entre ciencias sociales y naturales, que hacen del predominio tecnológico a ultranza su esencia y en el peor de los casos la negación mecánica del pasado que nada tiene que ver con la aplicación consecuente del método científico.

Este libro de Alvaro Reynoso es un ejemplo de cómo desde una visión antropológica se pueden articular estas aristas en el tratamiento de  la agricultura.

El cultivo en caballones es tratado con toda profundidad, desde sus raíces en la agricultura árabe, véase el término almanta empleado en la literatura de la época para denominar el cultivo en surcos.

Reynoso relaciona el aporque y el riego con el cultivo en caballones, camellones, caballetes, almorrones  o almantas acofradas, en dependencia de las características del suelo, las exigencias del cultivo y la época en que se desarrolla, pero la recomienda en particular para especies que producen tubérculos, bulbos o raíces tuberosas.

“Como regla y aplicación útil, de un modo general, se deben  cultivar en almantas acofradas todas aquellas plantas que dan origen á formaciones tuberóideas, las que producen tubérculos propiamente dichos ó raíces tuberculosas y los bulbos propiamente dichos” (Reynoso Valdés, 1881, pág. 6).

Ejemplifica y profundiza acerca del cultivo en camellones con el cultivo del nabo en Escocia y de la remolacha azucarera en Europa, su relación con el abonado de los terrenos mediante la incorporación de la materia orgánica al terreno durante las labores de preparación de suelos, citando diversas fuentes de la época  y  el cultivo del maíz en montones por los aborígenes  en Norteamérica  (Canadá, La Florida  y México) y Sudamérica (Brasil) como introducción a la agricultura caribeña.

Al respecto incluye textos de una obra de extraordinario valor para todos aquellos que estudian la agricultura y que a la par de su valor, se halla su escaso conocimiento, se trata de la Historia Natural de las Indias, islas y Tierra Firme del mar Océano escrita por el capitán Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés y publicada por la Real Academia de la Historia  en Madrid 1851-1855.

Reynoso transcribe aspectos relevantes de la morfología, exigencias ecológicas, variedades,  formas de propagar, cultivar y utilizar, cultivos tales como el maíz, la yuca, el boniato y el ñame , que deben ser de obligada lectura por aquellos que se dedican a la docencia o investigación de las mismas, para evitar descubrir lo ya descubierto.

En el caso de la yuca y el boniato recomienda a los agricultores de la época el cultivo en camellones preferentemente al “cultivo llano”, retomando la experiencia aborigen del cultivo en “montones”,  lo que el camellón serían  montones continuos  levantados con arados de  doble vertedera. Previo a la plantación de la yuca recomienda el remojado de la estacas por 24 horas.

Estas ideas son actualmente vigentes en la práctica agrícola, pues son esencias que soportan el paso del tiempo, por estas razones no debe ser obviada la obra de Reynoso cuando desde la enseñanza o la práctica agrícola, siendo momentos importantes para hacer valer la vida y obra de este relevante científico cubano.

En el libro una de las secciones más interesantes es la de Notas parte importante  del libro (Reynoso Valdés, 1881, págs. 65-111), donde polemiza y discute con amplitud  las opiniones de los más variados autores sobre temas como la introducción de la caña de azúcar en el Nuevo Mundo por Cristóbal Colón que según la consulta a diversas fuentes ubica  entre el 11 de diciembre 1493 y 12 de marzo de 1494, así como las utiliza para profundizar en los temas que trata.

Reynoso en su Nota 27,  en época muy temprana aclara la polémica acerca de la especie denominada “aje” por Colón es el boniato, aclarando la confusión del Almirante entre la yuca, el boniato y el africano ñame (Reynoso Valdés, 1881, pág. 42 y 83).

Hace referencia en su  Nota 35: al origen sudamericano y específicamente brasileño de la yuca basado en el criterio de Moreau de Jonnes (Bull. Soc. Nat. Ferrasac, t. V (1825), páginas 434-435) el que “supone que el Brasil es la verdadera patria de la yuca, porque allí existen mayor  número variedades”,  Reynoso no comparte el criterio absoluto de Moreau acerca de que el número de variedades sea el que determine el lugar de origen pues en el caso del maíz esto no se cumple porque el mayor número de variedades se encuentran en Estados Unidos y el maíz es no es originario de este país, aclara además que los nombres vernáculos de las variedades no son fiables para determinar su número pues pueden designar a variedades iguales o diferentes. Estos criterios de Reynoso se adelantan a las teorías de los centros primarios y secundarios de origen de las plantas cultivadas.

En esta misma nota acerca de la yuca informa sobre una plaga importante, que probablemente es la “primavera de la yuca” y el Apanteles americanus,  himenóptero que actúa como control biológico de la Primavera de la yuca (Erynnis ello).

La yuca en Cuba fue atacada en tiempos pasados por un insecto que produjo los mayores desastres (Sobre los insectos que destruyen al arbusto llamado yuca por Miguel Esquivel; Mem. De la Soc. Econ. No. 41, distribuido en 1º de mayo de 1825, pág, 43-48)

Nosotros, aunque muy ligeramente hemos tenido ocasión de observar en la yuca un verdadero gusano de seda, hecho que nos proponemos estudiar con más cuidado” (Reynoso Valdés, 1881, pág. 99).

Esta obra de la que se dispone en formato digital, debe ser objeto de estudio por parte de todas aquellas personas interesadas en el estudio y la investigación de la agricultura cubana, por ser una fuente que abarca referencias importantes relacionadas con la agricultura y particularmente devela el método científico utilizado por Alvaro Reynoso por una parte y su estilo ameno para divulgar la ciencia por la otra.

Referencias

Reynoso Valdés, A. (1881). Notas acerca del cultivo en camellones. Agricultura de los indígenas de Cuba y Haití . París: Ernesto Leroux, Imprenta de A. Lahure.

[1] Se respeta la ortografía original

Feria Agrobiodiversidad y Alimentación 2018

La Cátedra Agroecológica “Julián Acuña Galé” de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz, el Ministerio de Educación,  Ministerio de la Agricultura, la Filial Provincial de la ACTAF, ACPA,  Asociación Culinaria de Camagüey,  Labiofam, Granja Urbana, Estación Territorial de Granos, Estación Territorial de la Caña de Azúcar,  Estación Viandas Tropicales, Estación de Pastos y Forrajes,  la UEB de Semillas y la ANAP. Con  el objetivo de estimular el uso sostenible y conservación de la agrobiodiversidad como sostén de la soberanía y seguridad alimentaria.  En el marco del 60 Aniversario de la Revolución Cubana , el 101 de la Revolución de Octubre y las actividades por el Día Mundial de la Alimentación.

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Superación Rural o la aventura de Marcelo García Rodríguez, el eterno soñador. I

En los tiempos que corren la educación y la salud reciben una atención priorizada por el estado como conquistas preciadas de la Revolución. Para  las generaciones más jóvenes, el derecho a la educación gratuita y de calidad lo vivencian como algo normal y que siempre ha existido, no les falta razón, pero para saber aquilatar lo que tenemos es necesario  mirar al pasado, solo así podremos disfrutar de un futuro mejor.

En estas páginas la Cátedra Agroecológica “Julián Acuña Galé”,  pretende rendir un sencillo, modesto pero merecido homenaje a Marcelo H.  García Rodríguez (1917-2002) destacado pedagogo camagüeyano, aunque nacido en Camajuaní, Villa Clara, que en tiempos difíciles para la patria, supo mantener en alto las banderas de la ética y la defensa del derecho a la educación de los niños y niñas del campo, incursionando con valentía y audacia en el periodismo mediante la revista Superación Rural (1946-1959).

Desde el  triunfo de enero de 1959, Marcelo se integró de lleno a la construcción de la nueva sociedad, y  hasta el final de sus días mantuvo su optimismo,  su valentía para luchar contra lo mal hecho y su fe en Fidel.

Tuve el placer de conocerlo personalmente en los avatares de la Campaña de Alfabetización, desandando caminos polvorientos de la provincia, en reuniones, cortes de caña, acompañando a mi madre activa participante en esa obra. En la medida que han pasado los años, la obra de Marcelo se ha ido agigantando ante mis ojos con la obra de la Revolución.

No pretendo en estas líneas hablar por tan insigne personalidad, le doy humildemente la palabra en las páginas de la  revista  que con tanto amor y sacrificio mantuvo en tiempos difíciles para Cuba.

En esta primera entrega Marcelo habla sobre la universidad que se abrió en Camagüey  en 1955 y que sucumbió producto de la corrupción al triunfar la Revolución.

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Superación Rural, No. 1 enero de 1955
Superación Rural,  No. 4 abril de 1955
  Superación Rural, portada, No. 4 abril 1955

ES BIEN POCO PEDIR1

“Pedimos la solución de un gran anhelo camagüeyano: la Universidad cuyo proyecto está en manos del doctor José López Isa, actual Ministro de Educación.

Solicitamos la inscripción en los próximos presupuestos de los créditos necesarios para que  humildes conserjes de escuelas que llevan años  trabajando  sin recibir un centavo puedan cobrar sus pequeños haberes.

Pedimos becas para las juventudes campesinas, (ya que vivir en el campo no debe ser una desgracia, sino honra), ofreciendo oportunidades a jóvenes campesinos que desean estudiar el magisterio.

Pedimos que en el próximo gobierno “LOS MANENGUES”2 sean situados en otras Dependencias y que Educación sea un Ministerio Técnico.

Solicitamos respeto para los Escalafones, producto del trabajo, del esfuerzo y la dedicación.

Pedimos las casas prefabricadas ofrecidas el año pasado a importantes zonas que las necesitan con urgencia.

Solicitamos que los pagos a suministradores de las Escuelas Primarias Superiores  no se demoren tantos meses. Las Superiores Rurales debían comenzar siempre sus clases el mismo día que las Superiores Urbanas. De otra forma los programas no se pueden vencer.

Pedimos lo justo y lo humano.

Pedir lo justo y lo humano es bien poco pedir.”

LA UNIVERSIDAD

“Pueden observar el dibujo de nuestra portada. Antes de la oficialización, pocos profesores de cada Universidad cumplían cabalmente con sus compromisos con los estudiantes (parte superior) (Deben tenerse en cuenta ahora).

Cuando llegó la noticia de una posible oficialización, empezaron a frecuentar las Universidades los catedráticos que se habían arrepentido porque no veían claro. (El cubano sabe mucho o le han enseñado demasiado)…

Al notificarse a la provincia la segura oficialización, comenzó el “palanqueo” y al salir en la Gaceta el Decreto creando la Universidad, se formó el corre- corre (dibujo de la parte inferior). De las reacciones en estos últimos tiempos en relación con la Universidad he sacado mis conclusiones muy particulares (perdónenme la sinceridad y la franqueza)…

PRIMERA: Que la Universidad para Camagüey es una necesidad.

SEGUNDA: Que no es ni puede ser patrimonio de ninguna persona o grupito, sino de la provincia.

TERCERA: Que no deben admitirse recomendaciones políticas de nadie para cubrir las Cátedras aunque el individuo haya conseguido 500 votos… Si esto sucede ¡ pobre Universidad de Camagüey!…

CUARTA: Que todo el que quiera ser Catedrático universitario no puede serlo (Es un traje muy bonito pero que no se puede comprar en la primera tienda que uno encuentre. La  capacidad no se improvisa, ni se compra ni se alquila).

QUINTA: Que los incapacitados debían RENUNCIAR a ser Catedráticos. Se  lo pide Camagüey y los estudiantes universitarios que desean una verdadera universidad.

SEXTO: Que toda la actividad que realice la Universidad desde este momento debe ser  producto de un depurado estudio de las Facultades, ya que de los pasos iniciales de este Centro Superior depende su prestigio futuro o su lamentable descrédito.”

Sirvan estas entregas para que en un proyecto conjunto con la Biblioteca Provincial Julio Antonio Mella y otras instituciones  se digitalice esta revista  y llegue las nuevas generaciones de cubanos que luchan por la construcción de un socialismo, próspero y sostenible sin olvidar la historia.

Invitamos a los lectores a contribuir al conocimiento de la vida y obra  de este destacado educador revolucionario.

1Se respeta la ortografía original.

2 Vividor, corrupto.