Volver a Martí , una necesidad vital

El profesor Armando Bejarano Valdeolla demuestra a sus estudiantes en el área experimental, el riego mediante sifones.(Instituto Tecnológico de la Caña Alvaro Barba Machado, 1971)

 

Dr. C . Oscar L. Parrado Alvarez, Cátedra Agroecológica Julián Acuña Galé, oscar.parrado@reduc.edu.cu

La relevancia y necesidad vital de alcanzar la soberanía y seguridad alimentaria para desarrollarnos a plenitud en medio del cruel y genocida bloqueo, nos hace recurrir una y otra vez al ideario pedagógico martiano, en el que la práctica y la enseñanza científica  ocupan un lugar de privilegio, mirarnos en el espejo de sus enseñanzas, transformar lo que deba transformarse, cambiar revolucionariamente lo que deba ser cambiado.

Los que nos formamos en sus enseñanzas, llevadas a la práctica por nuestro invicto Comandante en Jefe, lo pudimos comprobar en nuestra formación y lo hemos llevado en nuestra obra de formar profesionales durante casi cincuenta años.

No obstante no siempre y en todos los lugares se comprende en su totalidad el papel de la práctica científica  y la investigación en la formación de agricultores, la actividad laboral concentrada de los estudiantes no sustituye la sistemática visita al campo, a los animales, para aprender de la naturaleza en la naturaleza, la mejor aula, el mejor laboratorio es el campo cotidiano, ver crecer las plantas y los animales, se trata de que los estudiantes de agricultura, vivan los procesos que luego van a dirigir, esto no lo sustituyen ni las aulas anexas ni las unidades docentes, se necesita un complemento, el campo de experimentación, cercano a la cotidianidad del estudiante, a su día a día, campo donde surgen las más variadas situaciones que nunca surgirán en un laboratorio o en un aula. Por estas razones recomendamos a lectura de este artículo escrito por nuestro Martí en La América, revista fundada por el para divulgar en nuestros pueblos nuestramericanos los últimos adelantos científicos que nos pusieran a la par del gigante de las siete leguas.

A ustedes, lectores les corresponde la última palabra y la acción transformadora, donde existe un área experimental o campo de demostración tan útil en la labor extensionista, porque vista hace fe, perfeccionarla y donde no existe crearla.  

Nada mejor para vindicar su vida y obra que llevarla a la práctica en nuestra cotidianidad la manera como debe enseñarse la agricultura.  A continuacion el texto que recomendamos…  

  LA MANERA COMO DEBE ENSEÑARSE LA AGRICULTURA

 De La Enciclopedia de la Educación, que comenzó a publicar en Montevideo el Sr. José P. Varela, reproducimos con placer la siguiente porción de un luminoso informe, sobre la enseñanza de la agricultura en las escuelas primarias.

“La enseñanza de la agricultura, para que sea fructífera, debe ser esencialmente experimental y práctica. Las escuelas de agricultura donde no se ha acompañado la práctica a la teoría han dado generalmente malos resultados. Todos los colegios de agricultura bien organizados tienen contiguo al colegio un campo de experimentación y de estudio. En el colegio de agricultura de Michigan, los estudiantes no tan solo trabajan, sino que reciben una remuneración por su trabajo que varía, según el grado de habilidad y contracción desplegados, de dos a siete y medio centésimos por hora. En el de Maryland el trabajo manual es obligatorio, y los estudiantes emplean una parte del día, trabajando en la huerta o en el campo, bajo la dirección del superintendente de la granja, oyendo sus descripciones, comentarios y explicaciones, y fijando su atención en todos los detalles de cada procedimiento agrícola. En el Illinois todos los estudiantes, salvo por enfermedad o inhabilidad física, deben trabajar en la huerta y el manejo de los animales. En la escuela de agricultura de Zurich (Suiza), los alumnos dedican tres horas, durante el verano, a la instrucción, y ocho al trabajo; en invierno, seis horas al trabajo y cuatro a la instrucción.”

La opinión de que la práctica es el único medio de aprender provechosamente la agricultura, es tan general, que no puedo resistir a transcribir lo que dice a ese respecto el ya citado periódico el American Agriculturist.

“Todo joven, dice, querrá saber cómo y dónde podrá aprender a hacerse agricultor. Esta pregunta se nos hace a menudo y en parte se contesta fácilmente. La agricultura es un arte que solo puede aprenderse en la práctica. Un joven aprenderá la labranza con el arado y la rastra, el sembrador y la segadora, con constante y duro trabajo y estricta observación. No puede aprenderla en una oficina, ni en un estudio, ni por medio de libros, ni tampoco sin ellos. Con mucha industria puede hacerse un buen labrador; pero solo por el trabajo mental, estudiando lo que otros han hecho y lo que le es posible hacer, y la naturaleza de los materiales con que trabaja, se hará un verdadero agricultor. El modo de adquirir estos conocimientos es el que no es fácil determinar. Es muy probable que un joven aprenda mucho empleándose con un buen agricultor hasta que sepa el manejo propio de los utensilios de labranza, del ganado y la distribución del trabajo. Un joven  inteligente necesita solo esto agregado al estudio de buenos papeles agrícolas. Si no le es posible emplearse de esta manera y tiene que ser su propio maestro, trate de conseguir una granja que consista principalmente en pastos, dótelas con algunas ovejas, vacas y cerdos, y un par de yeguas, y el primer año, siembre solo una cosecha de maíz, algunas papas y un campo de habas o de porotos. Al mismo tiempo visitará a sus vecinos, verá lo que hacen, no tendrá vergüenza de pedir in formaciones y demostrar que sabe menos que ellos, y así aprenderá de ellos mismos el negocio: ni se desanime tampoco por los primeros contrastes; persevere hasta que venga el éxito. No hay nada en la práctica agrícola más difícil que aprender a clavar un clavo como se debe, un hombre que aprende esto aprenderá lo otro completamente andando el tiempo. Es de esperarse que nuestros colegios de agricultura lleguen al fin a perfeccionar sus sistemas de manera que pueda decirse al joven, o a cualquier otro: id allí, al más próximo o al más conveniente y encontraréis una escuela de agricultura donde aprenderéis en el más corto tiempo y de la manera más completa, lo que se ha de hacer y cómo se ha de hacer. Al presente, con muy pocas excepciones felices, es imposible decir esto“.

Como se ve, los mismos americanos reconocen que sus colegios de agricultura con todos sus perfeccionamientos no responden todavía a lo que de ellos se exige. Y tanto consideran los americanos que los colegios de agricultura en la manera en que generalmente están organizados no responden a esos fines, que la iniciativa particular ha tomado a su cargo el establecimiento de una escuela de agricultura, como puede verse por el siguiente suelto:

“La ineficacia de los esfuerzos hechos para que los colegios de agricultura sean lo que están designados a ser, parece haber inducido a algunos particulares a ensayar algo que responda al fin que esos colegios debieran proponerse. Sabemos que Tomás Judd, un rico labrador de Illinois, ha casi concluido sus arreglos para abrir un colegio agrícola industrial, en el cual los estudios prácticos y científicos estarán abiertos para jóvenes de ambos sexos. Una granja de 160 acres de tierra estará unida al colegio. Se dice que la competencia es la vida de los negocios: esta concluirá también por darla a nuestros colegios agrícolas.”

Si, pues, para el joven que ha madurado su inteligencia y a desarrollado sus facultades en otros estudios preparatorios, la enseñanza agrícola no da resultados, como lo demuestra la experiencia, sino va acompañada de la práctica ¿qué podremos decir de la enseñanza de la agricultura en una escuela primaria?

He dicho anteriormente que en España se ha ordenado la enseñanza de una cartilla agraria en las escuelas y me avancé a declarar que eso era una demostración del poco progreso que parecía haber hecho allí la instrucción primaria. La cartilla agraria de que tengo conocimiento, y que entiendo es la adoptada para las escuelas primarias de España, es una cartilla de D. Alejandro Olivan. La edición que tengo a la vista es de 1875 Nueva aumentada y notablemente para uso de las escuelas. Los capítulos I, II y III vienen con las palabras separadas por sílabas, e impresos con letra gorda, de manera que parece tener la intención de que sean estudiadas por los niños que recién empiezan a leer. Supongo que allí como aquí los niños empiezan a leer a los 6 ó 7 años. Vamos a examinar esta cartilla.

El método que sigue es el catecismal. Ya se sabe que ese método consiste en estudiar de memoria las respuestas, palabras por palabras que el niño comprenda o no lo que dice poco importa, lo esencial es, como dice la advertencia; que grabe en la memoria los preceptos rurales. Si el autor del texto se hubiese preocupado de que el niño comprendiese realmente lo que decía, vería que habría seguido un plan muy defectuoso. Empieza por definiciones y sigue por definiciones cada vez más abstractas. Así define primero lo que es la agricultura, cual es su objeto, cuántas operaciones hay en la agricultura, y si hay reglas o principios generales y especiales. Está bien, supongamos que sean necesarias estas definiciones para dar una idea de lo que se va a prender, lo que dudo: pero, enseguida pregunta qué cosa es la teórica y qué cosa es la práctica o viceversa. A lo que contesta el niño, con todo el aplomo de un sabio, que “las dos se dan la mano” y “se complementan una y otra”, que “la teórica por sí sola no hace más que explicar  y demostrar” y que “la práctica es la repetición de actos, que no pasarán de rutinarios, sin el conocimiento de las causas de donde nacen los hechos o los efectos”. ¿Sabe el niño de 7 años lo que es causa, lo que es efecto, lo que es demostración, lo que es teoría? Es inútil seguir examinando el libro bajo este punto de vista, porque todo el está escrito con el desconocimiento más completo de todo sano principio pedagógico.

Pero, supongamos que el niño comprende lo que dice el libro y que sea capaz de conservar en la memoria los preceptos rurales y de aplicarlos cuando entre en la vida activa. Lo mejor que sería, si eso sucediese, sería olvidarse de esos preceptos y buscar otro libro de agricultura en el cual encontrase indicaciones más completas, menos vagas y, sobre todo menos añejas.

Que las indicaciones que hace el texto son incompletas, y por consiguiente, totalmente inútiles para la aplicación, no puede ponerse en dudas. ¿Cómo se puede dar una idea en ciento cuatro páginas pequeñas de letra muy grande sobre labranza, horticultura, crianza de animales y administración rural? Comprendiéndose en esas indicaciones ideas sobre las plantas, sobre su crecimiento y propagación; sobre las tierras y diversas cualidades; sobre los abonos y sus usos; sobre los utensilios de la labranza y sus ventajas; sobre barbechos y alternativa de cosechas, sobre agricultura extensiva y agricultura intensiva; sobre el cultivo del trigo, del centeno, de la cebada de la avena, del maíz, del mijo, del panizo, de la zahína, del alpiste y del arroz; sobre el cultivo de las legumbres, de las judías, de las habas, de los guisantes, de los garbanzos, de las guijas, del altramuz, de los yeros, de las lentejas y de las arvejas; sobre las raíces alimenticias y sobre los pastos; sobre el cultivo de la vid, del olivo, del lino, del cáñamo, del algodonero, de la rubia, del zumaque, del azafrán, del gualda, de la pita, del nopal, de la caña de azúcar, etc., etc.; sobre la formación de bosques y vergeles; sobre la cría y ceba de animales de corral y cría de las abejas, de los gusanos de seda y de la cochinilla, etc., etc., y etc.

Si son incompletas tienen que ser necesariamente vagas estas indicaciones. Así se dice al niño que la reproducción de yema se hace en las plantas por acodo, por estaca y por barbado; pero no se les dice absolutamente lo que es acodo, ni estaca, ni barbado. Se pregunta al niño tratando del modo de preparar la tierra: “¿Qué profundidad deben llevar las diferentes rejas?” Y el niño contesta: “Las primera han de ser más hondas, y las últimas más someras”. ¿Pero, cuál es esa profundidad? Y sobre todo, ¿Cuál es la ventaja de la labor profunda? ¿Cuáles son los inconvenientes de la labor somera? ¿Qué terrenos conviene labrar profundamente? ¿Cuáles no?-Otra pregunta: ¿Requieren los terrenos igual cantidad de abono?-Respuesta-“De ninguna manera: cada cual pide lo que le hace falta, para la planta precisamente que ha de alimentar”. ¿Pero, qué es lo que le hace falta? ¿Esperará el joven agricultor a que el terreno y la planta se los pidan? ¡A qué llenar la cabeza de los pobres muchachos con tanta palabras que de nada les sirven!

Pero suponiendo que les sirviesen esas indicaciones, que pudiesen utilizarlas más tarde, se encontrarían con un cúmulo de prácticas rurales en la cabeza, algunas de ellas tan retrógradas que ni nuestros canarios las encontrarían aceptables ¿No dice que el trigo se corta con hoz o con guadaña, sin siquiera mencionar la segadora mecánica? ¿No dice que se desgrana el trigo a golpeo en los países lluviosos y en los secos se trilla, que es desgranar y además desmenuzar y aplastar la paja; y que el grano se separa de la paja aventando al aire libre en la era, y en climas llovedizos por medio de aventador bajo techado; sin decir una palabra sobre la máquina trilladora y aventadora? ¿No dice que el arado más conviene para España es el timonero con adiciones, que es algo parecido al arado que usaban aquí nuestros abuelos? Que el vertedera, sin embargo, es mucho mejor. De manera que lo que más conviene para España, por lo pronto, según la cartilla, es el peor arado que se conoce.

¡Y ni menciona siquiera los arados de acero, los arados de dos rejas, los arados a vapor!

 

De suerte que si fuera cierto que el libro este pudiese ser retenido en la memoria por los niños hasta que llegasen a la edad de aplicar sus consejos, tendrían a su disposición el conocimiento de preceptos rurales incompletos, vagos y añejos. Estarán menos adelantados que aquel que se fuera al campo sin saber nada, e hiciera simplemente con sus vecinos los canarios! Y no se quiere que de esta manera los agricultores tomen aversión a todo lo que es estudio? ¿No se ve que para semejante enseñanza es mejor no saber nada?”

 

 

La América. Nueva York, junio de 1883.

 

Un día como hoy en la vida de José Martí… (Enero 21-Enero 31)

“¡Antes que cejar en el empeño de hacer libre y próspera a la patria, se unirá el mar del Sur al mar del Norte, y nacerá una serpiente de un huevo de águila!”
José Martí, Lectura patriótica en Steck Hall, Nueva York, 24 de enero de 1880
La Cátedra Agroecológica Julián Acuña Galé hace  valer su vocación martiana en esta  sección semanal,  donde se ofrecen las efemérides martianas que estuvieron años atrás (2009) en el sitio web de la Biblioteca Nacional José Martí  y que resultan de incalculable valor para profundizar en la vida y obra de nuestro Apóstol.
 Su  particularidad relevante  es que la vida de Martí está organizada día, a día, a diferencia de las cronologías que generalmente se elaboran con los acontecimientos organizados por  años. Esto permite contextualizar con mayor precisión los acontecimientos de su vida.
Dr. C. Oscar L. Parrado Alvarez
Cátedra Agroecológica Julián Acuña Galé

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Un día como hoy en la vida de José Martí… (Enero 14-Enero 20)

“Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada”
José Martí, Nuestra América, El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891
La Cátedra Agroecológica Julián Acuña Galé hace  valer su vocación martiana en esta  sección semanal,  donde se ofrecen las efemérides martianas que estuvieron años atrás (2009) en el sitio web de la Biblioteca Nacional José Martí  y que resultan de incalculable valor para profundizar en la vida y obra de nuestro Apóstol.
 Su  particularidad relevante  es que la vida de Martí está organizada día, a día, a diferencia de las cronologías que generalmente se elaboran con los acontecimientos organizados por  años. Esto permite contextualizar con mayor precisión los acontecimientos de su vida.
Dr. C. Oscar L. Parrado Alvarez
Cátedra Agroecológica Julián Acuña Galé

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Un día como hoy en la vida de José Martí… (Enero 7-Enero 13)

“…que ciencia hay mejor que la que salta a la vista, ni que biblioteca enseña lo que un rayo de sol.”
José Martí, “Gran Exposición de ganado”, La Nación, Buenos Aires, 2 de julio de 1887
La Cátedra Agroecológica Julián Acuña Galé hace  valer su vocación martiana en esta  sección semanal,  donde se ofrecen las efemérides martianas que estuvieron años atrás (2009) en el sitio web de la Biblioteca Nacional José Martí  y que resultan de incalculable valor para profundizar en la vida y obra de nuestro Apóstol.
Su  particularidad relevante  es que la vida de Martí está organizada día, a día, a diferencia de las cronologías que generalmente se elaboran con los acontecimientos organizados por  años. Esto permite contextualizar con mayor precisión los acontecimientos de su vida.
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Un día como hoy en la vida de José Martí… (Enero 1ero-Enero 6)

Un día como hoy en la vida de José Martí…
“Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada”
José Martí, “Nuestra América”, El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891

(Enero 1ero-Enero 6)

 La Cátedra Agroecológica Julián Acuña Galé hace  valer su vocación martiana en esta  sección, que publicaremos semanalmente,  donde se ofrecen las efemérides martianas que estuvieron años atrás (2009) en el sitio web de la Biblioteca Nacional José Martí  y que resultan de incalculable valor para profundizar en la vida y obra de nuestro Apóstol.
 Su  particularidad relevante  radica en que  la vida de Martí está organizada día, a día, a diferencia de las cronologías que generalmente se elaboran con los acontecimientos organizados por  años. Esto permite contextualizar con mayor precisión los acontecimientos de su vida.
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Martí y la conservación de los suelos. “A los agricultores Rastrillo Pulverizador de “ACMÉ” un rastrillo excelente”

Autoretrato

Por: Oscar L. Parrado Alvarez, Dr. C. Profesor Titular, Departamento de Educación Agropecuaria, Cátedra Agroecológica “Julián Acuña Galé” ,  Universidad Ignacio Agramonte Loynaz:   oparrado@reduc.edu.cu

 La vigencia del pensamiento martiano en la vida cotidiana siempre nos asombra y estimula, esto se confirma en la medida que profundizamos en el estudio de su vida y obra, particularmente en una actividad tan necesaria para la supervivencia humana como la agricultura en estos tiempos tormentosos marcados por la influencia negativa del hombre sobre la naturaleza, Martí nos ofrece claves para la solución de los problemas que nos aquejan, con sus profundas reflexiones sobre estos temas que constituyen un manantial de flujo permanente.

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Fidel y la agronomía

Fuente: http://www.arsenalterapeutico.com/2016/11/29/fc2911/

¨La agricultura es una de las ciencias más complejas, más difíciles y, a la vez, más fascinantes, porque comprende una serie de ciencias, porque se apoya en toda una serie de ciencias”. 

Castro Ruz, F. (1966). Discurso pronunciado en el acto de graduación de los primeros 425 técnicos del Consejo del Plan de Enseñanza Tecnológica de Suelos, Fertilizantes y Ganadería, en la escalinata de la Universidad de La Habana, efectuado el 18 de diciembre de 1966

       

 Por:  Carlos Manuel Batista Cruz, estudiante de 4to año de  Ing. Agronómica,
 Facultad de Ciencias Agropecuarias , Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz,
 (trabajo conjunto de la Cátedra Agroecológica    Julián Acuña Galé  
 y la Cátedra “Estudio del Pensamiento y Obra de Fidel Castro Ruz”)

Cuando el 18 de diciembre de 1966 se graduaban los primeros  425 técnicos del Plan de Enseñanza Tecnológica de Suelos, Fertilizantes y Ganadería en Cuba, nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro apuntaba que probablemente serían pocos en esos momentos los que tuvieran idea de la importancia de aquel acontecimiento.

En aquel momento afirmaba:  (cito) “Y la agricultura es la que alimenta al hombre; es la que no solamente alimenta, sino que viste y calza al hombre.  Y para un país subdesarrollado, para un país pobre, la necesidad fundamental, la primera necesidad a satisfacer perentoriamente, es la necesidad de alimentarse, la necesidad de vestirse y la necesidad de calzarse”. (fin de la cita)

El Camagüey en aquella época, conformado por la actual Ciego de Ávila y parte de la de Las Tunas, tenía una inmensa potencialidad agrícola, sobre la que señalaba Fidel que con  una docena de agrupaciones básicas de producción (cada una de más de 10 mil caballerías de tierra), se contaba solamente con tres  ingenieros agrónomos.

Destacaba entonces:

“… en este país eran muy pocos los ingenieros agrónomos que se graduaban; y muchos de los que se graduaban, se graduaban para encontrar un empleo de inspectores en el Ministerio de Agricultura, o eran en muchas ocasiones los “hijos de sus papás”, y sus papás eran los dueños de los latifundios.  Y entre ellos, naturalmente, algunos con vocación…, pero insignificante minoría… Y además, graduados de la Quinta de los Molinos —en la capital —, graduados de la calle de Ayestarán y Reina, graduados en el pavimento, donde tal vez pueda aprenderse algo de jardinería, o arboricultura ornamental; ingenieros que en número insignificante se graduaban allí, y que en estas condiciones solo por excepción, solo por excepcional vocación, surgían de cuando en cuando, contados con los dedos de la mano, algunos buenos y verdaderos técnicos…”

En su análisis sobre la situación de la formación de ingenieros agrónomos hasta ese momento Fidel refería que muy pocos, una vez graduados se incorporaban a las agrupaciones agrícolas, como sucedía en la antigua provincia de Oriente, que entonces conformaban las actuales Santiago de Cuba, Guantánamo, Holguín, Granma y Las Tunas,  con 14 agrupaciones básicas de producción agrícola, no existía un solo ingeniero de esta especialidad, mientras que en la estación experimental de Santiago de Las Vegas trabajaban 42.

En aquella oportunidad que nos parece tan remota, y con esa visión futurista que lo caracterizaba, el Máximo Líder de la Revolución preveía la importancia de la etapa actual al señalar que  el programa de formación de profesionales de la actividad agropecuaria no tenía metas, refiriendo desde entonces las proyecciones que sobrepasaban el año 2000, para el que lógicamente no contaba con el derrumbe del campo socialista, que sí pudo vaticinar luego en 1989.

Resulta entonces lógico encontrar las raíces de lo que luego sería la Universidad de Camagüey, la primera creada por la Revolución, en los conceptos de este discurso de 1966, pues al año siguiente ya comenzaba en nuestra provincia a estudiarse la carrera de Ingeniería Agronómica en las instalaciones que ocupa actualmente el Instituto Politécnico Álvaro Barba.

Durante su fructífera vida Fidel dedicó espacios en sus discursos y reflexiones a abordar el tema de la agricultura, además del antes citado, hizo exhortaciones indistintamente, y que en la actualidad tienen total vigencia, en las que llamó a la calidad, la eficiencia, e incluso a pensar en la agricultura con un criterio económico, sobre bases realistas, sin ilusiones, con la claridad de que esta juega un rol determinante en la producción de alimentos para la población.

La mayor parte de su pensamiento, expresado en discursos, intervenciones, comparecencias, intercambios, etc, se recopilan en ¨Fidel Castro La agricultura en Cuba¨, selección temática entre 1959 y 1996, de la Editora Política, La Habana 1998, conformada por tres tomos: el primero dedicado a la Agronomía, el segundo a agropecuaria y ganadería y el tercero a la política agraria, los que constituye una fuente inagotable de enseñanzas, fundamentalmente para continuar adelante con los programas de desarrollo agropecuario del país, y de la provincia de Camagüey.

De los disímiles ejemplos que podíamos citar al respecto, se escogen a continuación  algunos en los que se pueden resumir el  quehacer incansable del Comandante en Jefe.

En el discurso por el acto conmemorativo del aniversario 26 del Asalto al cuartel Moncada celebrado en Ciego de Ávila, en 1980 Fidel destacaba la labor desarrollada por especialistas y trabajadores del sector agropecuaria en el enfrentamiento a ataques bacteriológicos yanquis contra el pueblo de Cuba, entre ellos a tres terribles plagas: el moho azul que casi liquidó las plantaciones tabacaleras; la fiebre porcina, introducida por segunda vez en este país, y la roya de la caña que afectó a las variedades de mayor rendimiento, entre ellas la Barbados 4362, las que tuvieron graves consecuencias en la economía nacional.

Posteriormente, a finales de ese mismo año, en el Informe Central al Segundo Congreso del Partido presentado el 17 de diciembre se recoge:

¨La agricultura habrá de desarrollarse mediante una mejora sustancial de los rendimientos, el uso de semillas de calidad, la aplicación de una agrotecnia adecuada y el aumento de las áreas de riego; el mejoramiento de la base alimenticia y las condiciones de manejo y control sanitario del rebaño; el incremento del número de vacas en ordeño; el aumento del índice de natalidad y la reducción de la mortalidad de los terneros; el aumento de la masa ganadera del Estado y de los campesinos…Deberá continuar la repoblación forestal e incrementarse las medidas de protección de los bosques y la fauna.¨

Fidel decidió sus últimos año a dejar, dentro de su inmensa obra, una estrategia para el fomento de pastos, forrajes y plantas proteicas. Transformó los alrededores de su casa en un laboratorio experimental, cuyas experiencias multiplicó como patrimonio del pueblo.

Y antes de mencionar el tercer ejemplo, no se puede dejar de referir, por su relación directa con ello, la entrevista personal de Fidel con un pequeño grupo de camagüeyanos en su casa, el 9 de enero del 2012, entre los que se encontraba el profesor Dr.C Modesto Ponce Hernández, en ese tiempo director de la estación Experimental de Pastos y Forrajes, radicada en el municipio de Jimaguayú, publicada en Adelante digital el 21 de noviembre pasado, en la que el profesor dijo:

¨ Fidel se refirió a que si nosotros lográbamos producir alimento animal con alto nivel proteico, podríamos prescindir del pienso y alimentar a los animales del trópico con masa verde abundante, complementada con plantas proteicas (moringa, morera y Tithonia) que permiten que el animal tenga un nivel proteico adecuado para los distintos destinos: reproductoras, vacuna lechera o reproductora de carne”.

Dos años después, el 27 de agosto de 2014, Fidel, de su puño y letra, le escribe una carta  a Jorge Luis Tapia Fonseca, primer secretario del Partido en la provincia, en la que dejaba explícito su último encargo a los camagüeyanos:

 “Me agrada mucho la idea de que la provincia de Camagüey vuelva a ser la provincia que más leche y carne produzca en el país, aún con mucho menos superficie que antes de ser una de las dos provincias creadas por la Revolución en el este del país…

¨De los 15 mil km cuadrados que aún le quedan a la provincia de Ignacio Agramonte, saldrán las riquezas que convertirán a Camagüey en un modelo de la nueva Cuba en el desarrollo agrícola e industrial, que tanto el pueblo de Cuba como el de la provincia puede y debe alcanzar…¨

Parte de esa respuesta ya fructifica.

Un centenar de consejos populares de Camagüey están  encargados de materializar en sus respectivas demarcaciones rurales y semiurbanas la encomienda del Comandante en Jefe, en primer lugar, para resolver la comida en cada comunidad cercana a tierras fértiles, con posibilidades de riego, donde se integran el esfuerzo de sus habitantes y  recursos de las entidades administrativas.

En el discurso que se refiere al inicio de este artículo, Fidel apuntaba:

¨Hay gentes que quisieran ya tener todas las bodegas repletas, que quisieran no tener libretas, que quisieran encontrar todo lo que desean.  Pero a la vez quisieran trabajar cuatro horas en vez de ocho, y dos en vez de cuatro, y una en vez de dos, y ninguna en vez de una.  ¿Y cómo se explica?  ¿Cómo puede nadie aspirar a liberarse del trabajo?  ¿Y por qué liberarse del trabajo, para qué liberarse del trabajo?”

La vigencia de esta expresión solo tiene una respuesta expresada por el propio Comandante en Jefe y reiterada en más de una oportunidad en los últimos tiempos por Raúl: Trabajar, trabajar y trabajar.

 

Imprescindibles: Alvaro Reynoso Valdés

Por: Oscar L. Parrado Alvarez, Dr. C. Agrícolas, Profesor Titular, Departamento de Educación Agropecuaria, “Catedra Agroecológica Julián Acuña Galé”, Universidad de Camagüey “Ignacio Agramonte Loynaz” , oscar.parrado@reduc.edu.cu

“Hay en la juventud de hoy la misma energía que conquistó lauros imperecederos a la juventud de que era representante digno, en la ciencia y en la justa fama europea, el ilustre químico, el cubano Álvaro Reynoso.
José Martí ,   Patria. Sección ―En casa, junio de 1882. OC. t. 5 ,  p.373

alvaro reynoso foto

Con estas palabras de nuestro Apóstol, iniciamos este pequeño homenaje al gran sabio cubano que se distinguió por sus aportes a diversas ramas de la ciencia, desde su laboratorio, desde el campo y las socializó en más de 400 artículos publicados en revistas científicas y periódicos de la época, principalmente El Diario de la Marina, órgano de prensa que acogió sus publicaciones en los últimos cuatro años de su vida.

Nace Alvaro Reynoso Valdés en la hacienda cafetalera ―Nuestra Señora de la Luz el 4 de noviembre    de  1829.,  allí    recibe la  influencia  paterna  acerca  de la  agricultura.

En 1836 se traslada a la Habana 1836 se traslada con su familia a la Habana, cursa sus estudios en el Colegio de Carraguao (1836-1845).

El 9 de agosto de 1845 (15 años), matricula Filosofía en la Real y Literaria Universidad de la Habana. Y meses más tarde el 3 de febrero de 1846, matricula el 4to año de Filosofía. Se gradúa de Bachiller en Ciencias.

Ya el 3 de marzo de 1847, matricula medicina y cirugía. Obtiene una beca del Gobierno y viaja a Francia. Con 19 años matricula en la Facultad de Ciencias de la Universidad de París. Trabaja en los laboratorios de Eduard Robin y Théophile-Jules Pelouze.

Se relaciona con lo mejor de la ciencia europea de la época: Pierre Flourens, Mateo Orfila, Marcelin Berthelot, Justus Von Liebig, Isidore Geoffroy Saint Hilaire, F. Wöhler y Jules Duboscq entre otros.

Apenas  con veinte años publica su primer artículo científico:

― Noveau procedée pour reconnaitre l`iode et le brome‖. Comptes rendus, Académie des Sciences,  París,  avril  1849,  t.  XXVIII  pp.  562-565″.

El 8 de septiembre de 1856, a  la edad de 26 años. Defiende la Tesis para el Doctorado en Ciencias.: ―Recherches sur l`formation de l`ether‖. Imp. Mallet-Bachelier, París, 1856, 103 p. Théses presentées a la Faculté des Sciences de París pour obtenier le grade de Doctour en Sciences

En Mayo de 1857, es nombrado como Catedrático de Química aplicada a la agricultura y Botánica en la Escuela General Preparatoria de la Habana., y en Septiembre de 1857, nombrado Catedrático de Química Orgánica en la Universidad de Madrid.

Meses más tarde, el 25 de febrero de 1858, regresa a Cuba, trae un laboratorio de química, colecciones mineralógicas y una vasta biblioteca que incluye la colección de tesis de Mateo Orfila (8 000 tesis en 392 volúmenes).

Desde el 3 de octubre de 1858-julio de 1859, Catedrático de Química aplicada a la agricultura y Botánica en la Escuela General Preparatoria de la Habana. Entre 1859 y 1865, funge Director de los Anales y Memorias de la Real Junta de Fomento de la Real Sociedad Económica de la Habana.

Su primer libro lo publicó en Cuba a los 32 años:

Estudios progresivos sobre varias materias científicas, agrícolas e industriales. Colección de escritos sobre los cultivos de la caña, tabaco, maíz ,arroz y otros. Imp. ―El Tiempo‖, La Habana  ,  1861,  367  p. En el que trata acerca de los cultivos mencionados, boniato y ñames.

Incluye un epígrafe dedicado al Gobierno de los esclavos, donde propone disminuir los costos de producción mejorando el uso de las tierras; auxiliando la fuerza muscular del hombre con el uso de máquinas tiradas por animales conjuntamente con la instrucción profesional y la inversión de capitales. En el mismo expresa:

―Una de las circunstancias que más influencia tienen además de otras que ni siquiera enumeramos  ,  ejercen  sobre  el  trabajo  del  hombre,  es  el  estado  político   de  la    civilización en que se halla y el país donde vive‖

Propone medidas para mejorar las condiciones de vida y trabajo de los esclavos.

Describe un programa para formar un libro de observaciones agrícolas, como registro  de las observaciones realizadas. aplicando el método científico a la dirección del proceso productivo, incluyendo la publicación y socialización de los resultados de las observaciones en Congresos Agrícolas.

Además critica los modos de actuación de los mayorales, administradores de fincas y los hacendados y ofrece una visión de los sistemas de cultivos de Gasparin.

Su obra cumbre, Ensayo sobre el cultivo de la caña de azúcar, publicada en la Imprenta El Tiempo en 1862, tuvo en vida del autor  dos ediciones en español (1865, Madrid y 1878 en París), en 1865 se publicó en holandés y 1868 en Brasil ampliamente reconocida mundialmente es el Ensayo sobre el cultivo de la caña de azúcar que revolucionó la agrotecnia de este cultivo tan importante a nivel mundial , sin embrago en la Cuba colonial los intereses esclavistas no permitieron su aplicación consecuente. Esta obra mantiene su vigencia en muchos de los temas que trata. Es una obra de imprescindible consulta para aquellos que se dedican a la agricultura cubana desde la docencia, la producción , la extensión y las investigaciones.

alvaro reynoso cultivo caña

 

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Fig. Solicitud de reimpresión del Ensayo sobre el cultivo de la caña de azúcar con fecha 30 de julio de 1863. Fuente: Archivo Histórico Nacional,ULTRAMAR,130,Exp.24

El 8 de junio de 1864 marcha a Europa hasta el 11 de mayo de 1883 . Luego Regresa a Cuba y colabora activamente con el Diario de la Marina del cual fue su redactor científico en los períodos 1858-1865 y 1883-1888, publicó 358 artículos de para divulgar diferentes temas relacionados fundamentalmente con la diversificación de la agricultura y la agroindustria azucarera., el 65% de ellos en el segundo período de su colaboración con este Diario.

Los temas tratados en ese periódico fueron los siguientes: agricultura cañera (26,5%), fabricación de azúcar (10,6%), especies textiles (13,7%),artículos relacionados con la Química (2,8%), otras especies cultivadas (17,9%) y otros temas (28,5%).

Aunque se le conoce como químico su obra escrita abarca una gran diversidad de temas.

alvaro reynoso temas

Su último artículo, titulado ―Investigaciones sobre el tabaco‖, apareció publicado el 18 de agosto de 1888 , días después de su muerte en la más absoluta miseria , víctima  de la tuberculosis  pulmonar  el  11  de  agosto.

El legado de Alvaro Reynoso forma parte de nuestra herencia cultural y debe ser conocido por nuestro pueblo.

Sirvan de acicate en ese empeño las ideas expresadas por nuestro Tercer Descubridor, Fernando Ortiz, en su Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar:

Lo más expresivo de nuestra historia económica es en realidad ese contraste multiforme y persistente entre las dos producciones que han sido y son las más características de Cuba., fuera de la breve y transitoria época de comienzos del siglo XVI, cuando imperaban la minería aurívora de los conquistadores y los yucales y hatos pecuarios para producir los casabes y tasajos conque se avituallaba a las expediciones de los adelantados. Así en lo interno como en lo externo, estudiar la historia de Cuba es en lo fundamental estudiar la historia del azúcar y del tabaco como los sistemas viscerales de su economía.

En esa historia hay un lugar destacado para la obra de Alvaro Reynoso Valdés.

 

Aristas del pensamiento martiano sobre la agricultura

Sin dar por cerrado el tema dada la profundidad y amplitud de la obra martiana, las claves de su visión de la agricultura y su enseñanza se   sintetizan en los ejes siguientes: agricultura-educación-política; enseñanza práctica de la agricultura; procesos de formación –innovación tecnológica-extensión agraria y previsión-sostenibilidad. Seguir leyendo Aristas del pensamiento martiano sobre la agricultura